Reseña (sin spoilers): Tormenta de espadas – George R. R. Martin

He tardado 10 años en llegar hasta este libro pero por fin puedo decir que lo he leído. Las razones que me han llevado a tardar tanto en leer el tercer volumen de Canción de hielo y fuego han sido muy variadas y en nada tienen que ver con el libro. Cuando comencé Juego de tronos, aún no se había publicado el tercero y conseguir la edición de coleccionista en Canarias no era fácil. Cuando al fin lo sumé a mis estanterías, no me quedaba más remedio que releer toda la historia desde el comienzo si no quería perderme en la infinidad de detalles y eso lo atrasó todo.

Pero vamos a lo que nos interesa (o no). No estaba muy convencida de hacer esta reseña porque, a día de hoy, ¿quién no conoce Juego de tronos? Ha sido un suplicio escapar de spoilers de la serie y gente que no quiere entender que prefieras saborear un libro sin que te jodan todo el argumento. Hablando mal y pronto, hay mucho capullo en todas partes incapaz de apreciar que le han robado un momento mágico de la historia a otra persona, el momento en el que el autor sorprende con un giro inesperado y desbarata lo que creías como cierto.

Tormenta de espadas es un libro que me ha sorprendido en muchas cosas pero me ha dejado indiferente en más de las que esperaba. Cuando ya has leído tantas páginas empiezas a ver de qué pie cojea el autor, cuáles son sus técnicas más recurrentes y sus coletillas. Uno de esos defectos, y que más me ha molestado en este libro, son los saltos en la historia. Es muy fácil dejar a un personaje encerrado al final de un capítulo y dejar al lector salivando por el siguiente a ver cómo sale de esa o si sale siquiera. Entremedias te vas a encontrar un montón de capítulos que no quieres leer, o que sí porque ha dejado en la misma situación al personaje anterior, pero cuando vuelves a retomar el hilo de esa historia… ¡sorpresa! El personaje está fuera de su celda y paseando por el campo. Que nadie tome esto como algo concreto que pasa en el libro, es un ejemplo para ilustrar una situación que ocurre con demasiada frecuencia. Me parece una salida fácil eso de meter al personaje en un berenjenal y sacarlo de él haciendo un salto en el tiempo y resumiendo lo ocurrido con un flashback. Suma a esto la muerte gratuita (por no hablar del sexo gratuito) y tendrás una historia que parece escrita para cumplir. A ver, me gusta que Martin no sienta piedad por sus personajes, es lo más característico de esta serie, pero hasta ahora siempre me ha parecido que esas muertes aportaban un giro en la historia de los Siete Reinos. Creo que en este libro hay muertes que hubieran causado más impacto en otro momento de la historia y no en uno en el que parece que el autor simplemente se haya cansado del personaje.

Dejando todo lo anterior a un lado, hablemos un poco por encima de los personajes intentando no destripar nada relevante. Desde mi punto de vista a Arya y a otro de sus hermanos les sobran páginas. Que alguien me explique qué aporta a la historia que la muchacha se pase medio año dando vueltas en el mismo trozo de mapa y se encuentre con una versión martinesca (me lo acabo de inventar) de Tom Bombadil. Que sí, ayuda a desarrollar al personaje pero, señores, estamos hablando de un libro de 1100 páginas. Por si esto fuera poco, también está la pasividad de Sansa. Esta chica es Stark porque lo dice el libro de familia porque en todo lo demás sigue cayéndome tan mal como el primer día. ¿Evolucionará en algún momento? ¡Eso espero!

Si me tengo que quedar con personajes interesantes durante este libro son Tyrion, Jon-el-que-no-sabe-nada, Jaime y Brienne. Es una pena que no tengamos oportunidad, al menos durante este libro, de conocer más a la moza pero podrían salir cosas interesantes de ahí si Martin no decide hacer de las suyas.

En fin, después de despacharme a gusto con todo lo que no me ha gustado, sólo me queda decir que Canción de hielo y fuego me parece una obra de una magnitud única. El autor tiene un reto enorme ante sí. Ha creado una obra muy plural, donde el lector puede identificarse con cada personaje que habla en primera persona. Aquí no hay buenos ni malos sino personajes que defienden lo que creen, que luchan por ello o huyen como cualquier humano. Que demuestran cómo una traición, la envidia, el honor o el amor, pueden cambiar la historia de un país y que el ser humano es capaz de demasiadas cosas terribles en nombre de la fe, de lo que cree que es el honor o del simple orgullo.

Te invito a que comiences tu propia partida y apuestes quién ganará o perderá en el Juego de tronos.

Citas a medianoche #69

JOANA: Puede suceder así de rápido
VALENTIN: ¿El qué? ¿Perder el control?
JOANA: Que tu mujer te deje.
VALENTIN: Te recuerdo que viceversa sería igual de rápido…
JOANA: No. Cuando una mujer se cansa, se cansa de verdad.
VALENTIN: Y cuando un hombre se cansa, también se cansa de verdad.
JOANA: Qué va. Los hombres se cansan a las pocas semanas, y a partir de ahí están cansados todo el tiempo. Así se ahorran dejar sus mujeres explícitamente.

Daniel Glattauer. Terapia amorosa.

Feliz Navidad

Me paso rápidamente por aquí para desearos unas felices fiestas y que el 2017 os traiga cosas mejores. La verdad es que …

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Citas a Medianoche #67

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Citas a Medianoche #66

‘So where do I belong? Because it wasn’t easy making friends at my last school. It’s a dumb metaphor, but I’m sick of being the weirdo book channel show only serial killers watch.’
‘No, Princeton, you’re HBO all the way. Most people think it’s depressing and pretentious, but the fans are real fans. They pay extra ten bucks a month for the original programming. Also the sex.’

Trouble is a friend of mine
Stephanie Tromly

Fotogramas de papel #20: Black Books

Black Books se emitió entre 2000 y 2004 por un canal privado de Reino Unido. Los capítulos, de apenas media hora, giran en torno a la vida de Bernard, Manny y Fran. Bernard es el antipático propietario de una librería que no sólo recreará alguna que otra situación típica de librero sino que, además, ya desde el primer capítulo nos recordará las desgracias de ser autónomo. Manny, por otro lado, es un contable que se acabará convirtiendo en ayudante de Bernard. Y por último, Fran es dueña de una tienda de objetos esotéricos (o vete a saber qué), a la que conoceremos gracias a su amistad con Bernard.