Esta mañana terminé por fin un libro demasiado complejo y alejado de mis lecturas habituales. El Fantasma de Anil cuenta la historia de varios personajes en una época de terror en Sri Lanka, 1992. El pueblo inocente se ve envuelto en el fuego cruzado entre separatistas tamiles, el Ejército Popular de Liberación y el Gobierno. Fuera del país la ONU es consciente de que el Gobierno atenta contra sus ciudadanos pero hasta ahora no ha habido pruebas, el resultado a lo largo de 1992 son alrededor de 20.000 muertos. Da escalofríos pensar que eso pasó hace tan solo 17 años y que aún hoy Sri Lanka sufre el terrorismo de los Tigres Tamiles.
Nunca me han llamado especialmente la atención los audiolibros, me resulta raro escuchar a alguien/algo leer un libro sin que sea la voz de mi mente la que sigue las palabras. Sin embargo este formato existe, y con gran aceptación fuera de España, por una razón fundalmental, son fáciles de “leer“. Uno puede leer mientras conduce, mientras recoge la casa y general durante cualquier actividad que no requiera demasiado esfuerzo del pensamiento. Es una manera de robar tiempo para esa enorme cantidad de libros que nos gustaría leer y para la que sabemos que físicamente no hay. Otra razón igualmente importante es para acercar a los invidentes esos magníficos textos que para nosotros son tan cotidianos.
He estado las últimas semanas intentando buscar la manera de ahorrar en libros, sobretodo porque cada vez leo más y me duran menos. Después de poner algunas cosas en práctica me he decidido a escribir un breve artículo sobre ello por si a alguien le sirve de ayuda. Desde luego podrán encontrar mucha más información que esta en google, solo tenéis que poner “ahorrar en libros” y encontraréis infinitos resultados. Yo les hablaré de algunos que he probado y otros sobre los que he leído.
A veces lo que uno espera del primer capítulo de un libro se convierte en agua de borrajas en el segundo. El libro comienza espectacularmente con Elena poniéndose de manera insólita del lado de Damon pero la Furia se le acaba rápido a partir del cuarto capítulo cuando la historia pincha totalmente. Al final con lo que te quedas es con que la autora podría haber ahorrado papel y condensar los tres libros en uno, reservándonos el tedio de algunos capítulos sin excesiva importancia.
Lo prometido es deuda así que aquí tenéis el texto que envié al I Concurso del Amooor de Letras y Escenas.
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Alcancé el mostrador con el último aliento de mis pulmones y le di mi documentación a la señora de gafas que atendía. Me miró con cierto regusto y me devolvió los papeles.
Mary Nickson no es una autora especialmente destacada en su género, la novela romántica, y con razón. Ya conocía a la autora por Un Verano en Escocia, estaba desesperada (ella me dijo que era mayor de edad) en el aeropuerto con tres horas de vuelo por delante y nada en las manos para leer, así que de entre todas las opciones del kiosko Mary Nickson resultó la menos desagradable. Un Verano en Escocia fue entretenido y auténticamente marujil. La historia carecía de trama, tan solo el fragmento más morboso de la vida de una familia escocesa. Sin embargo, al igual que los programas de la prensa rosa, uno acaba por engancharse a estas cosas solo por la mera curiosidad hacia la vida de los demás.









