Nueva York – Tokio

Lo prometido es deuda así que aquí tenéis el texto que envié al I Concurso del Amooor de Letras y Escenas.

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Alcancé el mostrador con el último aliento de mis pulmones y le di mi documentación a la señora de gafas que atendía. Me miró con cierto regusto y me devolvió los papeles.

– Lo siento, el vuelo está cerrado – dijo en tono autoritario.
– Mi vuelo anterior se ha retrasado por mal tiempo, no me importa cargar el equipaje conmigo pero ¿no hay manera de que me de la tarjeta de embarque? – pregunté con mi mejor tono de súplica.
– No, el vuelo está cerrado – volvió a repetir como un contestador automático.
– ¿Tiene idea de lo que sale un billete Paris-Tokio? En lo que estoy aquí discutiendo ya podría estar embarcando – dije con voz histérica.

La mujer me miró sin responder, era frustrante. Me senté en la maleta y noté cómo me caían las lágrimas ¿qué iba a hacer ahora?

– ¿Puedo ayudarte en algo? – Su voz me sorprendió, desprendía ternura y tranquilidad en cada entonación. Alcé la vista y allí estaba la imagen que menos podía imaginar tras aquella voz. Llevaba una larga gabardina negra y su pelo oscuro le caía desordenado sobre la cara. Tenía un aire siniestro con aquella ropa oscura, sus pulseras de cuero y sus zapatillas desgastadas. Debí haber sentido miedo pero su voz fue como una inyección de valium en mis oídos.
– No sé qué hacer – dije desesperada – si pierdo nuestro cliente en Tokio mi jefe me dará la patada.
– No creo que sentar esos carísimos Armani en una maleta, dejando que esa mujer falta de un yogur de fibra te gane, solucione nada – dijo con soltura – ¿Puedo echar un vistazo a tu documentación?

Le di mis papeles y miró resuelto, enseguida sacó el móvil e hizo una llamada mientras se alejaba. Por un instante temí que huyese con mi documentación, que fuese el nuevo timo de la voz sensual y los ojos bonitos, pero no se alejó más de unos metros. Me puse en pie y recoloqué mi camisa de seda, aquellos tacones me estaban matando. A los diez minutos regresó y me devolvió la documentación.

– He llamado a tu seguro, tu vuelo saldrá dentro de ocho horas, no he podido conseguir nada antes – dijo con toda naturalidad.
– Gr…gracias – dije perpleja – ¿Cómo puedo agradecértelo?
– Bueno, yo también he perdido mi vuelo a Nueva York y ocho horas son demasiadas para estar en un aeropuerto – dijo con una sonrisa traviesa – Nunca he visitado Paris, dicen que no es igual si no vas con pareja, sería un placer que me acompañaras.

Lo miré con la boca aún abierta ¿qué íbamos a hacer yo y mis Manolos paseando por la ciudad con él y sus vaqueros viejos? En algún punto se me debió nublar el pensamiento, en aquella mirada risueña y la sonrisa de un niño pequeño porque recuerdo vagamente oírme a mi misma diciendo de acuerdo.

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6 Comentarios en Nueva York – Tokio

  1. Alba dice:

    Qué pena que sólo dejé una página, me hubiera gustado conocer más a los personajes… La próxima ;)
    Besitos!!

    Alba

  2. kelemvor dice:

    Aunque sólo sea una página, ahí lo bueno es imaginarse qué puede pasar en Paris o, incluso, adivinar la razón de por qué viajan, a qué se dedican, etc. A mi por lo menos me puede sugerir mil cosas, asi que aunque no hayas ganado; FELICIDADES!

  3. micobook dice:

    Hola, yo estoy con Alba. Me sabe a poco, es tan cortito… Pongo la segunda parte, ¿alguien se anima con la tercera?

    Dos horas y media antes…

    Él todavía tenía tiempo para un bohemio paseo por alguna calle perdida de París, su vuelo para Nueva York parecía estancarse en el tiempo, todavía le separaban dos horas, así que se dispuso a mezclarme en el gentío de París, para formar parte de la fragancia del lugar, sin equipaje que recoger, ni otra compañía que el recuerdo de su ansia por viajar a París del pasado.

    Sin darse cuenta termina en un paseo al borde del río, contemplado el agua ¡Cuantos años ha estado imaginando, tramando, retorciéndose con el deseo de estar aquí en París! Se buscó reflejado sobre el Sena y no se reconoce, los rasgos si coinciden pero la expresión no era la de su sueño, y además ¿qué es esta extraña fotografía? ¿Dónde está su compañía? ¿Que ha sido de la mujer de sus sueños? Él siempre quiso viajar a París, pero no por negocios, y unido a alguien de la mano.

    Nadie responde a sus preguntas, y hasta su pesarosa imagen se va desvaneciendo… las aguas parecen repeler su parte de la realidad…, esa que él ve…, esa que él siente. Y hasta parecen burbujear de tristeza por culpa de su complicidad.

    Sobre el agua se va esculpiendo algo, no acierta a definirlo, se aturde un poco pero insiste ¿una caja? No eso no es, la imagen parece enfocarse por momentos, y ya lo ve, no es una caja ¡una maleta! ¿de color rosa? Su soledad se va alejando con su olvido sobre ella, mientras su curiosidad es ahora lo que renace y brota de él ¿qué es lo hay escrito sobre ella? Algo pone, pero ni lo lee ni lo adivina.

    Cierra un poco los ojos centrados en su espejismo, mientras se acerca un poco al río y entonces parece que descifra alguna palabra de una frase no resuelta: “la primas me llegan”, no eso no es no tiene sentido, la ansiedad le va acelerando la respiración y por momentos parece empañar su agudeza visual. De pronto se le ocurre de adivinar las palabras individualmente ¡quizás él tenga más suerte ahora! “La primas” puede ser una, “me” si está seguro ahí no hay duda. Y “me llegan” ¿cómo había leído eso antes? Es “me riegan”. Las primas me riegan ¿qué primas? ¿Algo relacionado con los negocios? De pronto la primera palabra parece colorearse un poco y entonces es cuando descubre sin ningún tipo de duda que la frase exacta es: “lagrimas me riegan”.

    Por momentos sonríe y se consuela, claro al no poner tilde me ha liado, ¡si no lo hubiera descubierto desde el principio!, aunque el sabe que no es así y bromea consigo mismo. No es capaz de verle el sentido a una maleta rosa que tiene escrita la frase “lágrimas me riegan”.

    Vuelve a sonreír mientras se dice: ¡por lo menos he perdido la tristeza! Mientras hace un gesto así como el que no quiere la cosa, sus ojos abiertos como platos con riesgo de despeñarse sobre el suelo, acompañan la intensidad del grito que se escucha:

    ¡Qué pierdo el vuelo! ¿Cuanto tiempo he estado perdido en esta ensoñación?

    Porque ahora ya no ve nada sobre el manto de agua. Si antes flotaba en armonía y se regodeaba con la adivinanza tatuada sobre el agua, ahora es la precipitación la que le aborda, no está lejos del aeropuerto y corre a toda prisa, alza la mano, y detiene a un taxi, su francés no es muy bueno pero el taxista rápidamente comprende donde quiere ir y lo que ocurre, un sudor frío le recorre el cuerpo mientras su corazón golpea con fuerza y su mirada parece querer detener el tiempo a través de su Rolex made in Taiwan.

    Todo ha sido en vano, de nada ha servido su precipitada carrera por el aeropuerto eludiendo a los torpones viajeros que miran acá y allá, amontonados e infranqueables. Por no hablar de las miradas desconfiadas y amenazantes de los vigilantes de seguridad.

    Ya sentado, sus codos sobre las rodillas, mientras sus manos simulan peinar su cabello, se lamenta de que a veces sueña despierto y que esta vez le ha llevado demasiado lejos…

    Hasta que su mirada perdida, se centra por casualidad sobre una mujer sentada sobre una maleta rosa llorando con mucha torpeza.

    ¡La maleta rosa! ¡Lágrimas me riegan!

    No da crédito a sus ojos, la ficción, la realidad, sus sueños, ¿acaso todo puede mezclarse? Si tuviera que descubrir a la mujer de su vida, no podría hacerlo mejor, la tiene frente a sus ojos.

    Forzando tranquilidad y sosiego donde no lo había. Se acerca y le dice: ¿Puedo ayudarte en algo? Y así fue como termina haciendo dos llamadas, una al seguro de la llorosa amazona de la maleta rosa y otra a un cliente: “He perdido el vuelo a Nueva York, y creo también el siguiente…”, mientras ella cree que ha llamado una.

  4. Elwen dice:

    Jajajaja es realmente divertido ver vuestros comentarios, unos quieren que la continúe, otros entienden la magia de dejarlo a medias… pero lo más sorprendente es que alguien se hay atrevido a crear una continuación o preludio.

    Genial, ha sido fantástico micobook, debería hacer un concurso sobre cómo continuarías vosotros la historia jajaja

  5. micobook dice:

    Pues lo malo es que después de haber estado viendo el vídeo que puse allí, se me había quedado la voz de este señor atravesada en el cerebro, y no había manera de sacármela, cualquier cosa que leyera tomaba su voz y tono. Mira el vídeo y luego me lees otra vez, ya verás como parece que lo ha escrito él.

  6. micobook dice:

    Hoy me he encontrado con un curioso juego de palabras, en no menos curioso lugar. Lo he puesto en mi blog. Me ha recordado lo que escribí ayer.

    La realidad puede superar la ficción, jajaja.

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