Reseña: Ni de Eva ni de Adán ~ Amélie Nothomb

Ni de Eva ni de Adan (Foto: Elwen)

Acometí la aventura de leer a Amélie con uno de los libros que más me atrajo en su sinopsis. No esperaba una historia romántica, ni mucho menos, sino más bien la curiosidad de saber cómo nos iba a contar la autora su propia relación con un nipón allá por 1989. No voy a copiarles la contraportada del libro porque la encontrarán fácilmente en google, más bien cito un fragmento que bien puede resumir buena parte del mismo.

El amor es un impulso tan francés que algunos lo consideran un invento nacional. Sin llegar a ese extremo, admito que hay en esta lengua un genio amoroso. Quizás podría considerarse que Rinri y yo, cada uno a su manera, nos habíamos contagiado de la inclinación típica del idioma del otro: él jugaba al amor, embriagado por la novedad, y yo me deleitaba de koi (*). Lo que demostraba hasta qué punto estábamos admirablemente abiertos a la cultura del otro.

Me ha sorprendido muy gratamente esta autora aunque lo más extraño es que no sabría definir exactamente por qué. Amélie Nothomb habla en casi todos sus libros de forma biográfica contándonos desde su perspectiva de europea nacida en Japón las diferencias culturales con este país. Personalmente siempre me ha atraído conocer anécdotas culturales de otros países y Japón es ese inevitable fetiche para los que tenemos la mente abierta al mundo. Pero quien me ha sorprendido no es Rinri, el objeto de estudio de este libro, sino la propia Nothomb y su forma de ver y disfrutar la vida. Es realmente ella quien me ha planteado un reto cultural, su vocabulario, sus conocimientos y su carácter extrovertido encajan perfectamente en los pie de fotos que hay suyas por la red con esos locos sombreros que parecen acompañarla a todos lados. Es divertida a su modo particular y ácida. Se conoce a sí misma mejor que muchos y no tiene ningún problema en expresar lo que cada poro de su piel demanda. Cada palabra suya es reflejo de la persona excepcional que escribe esas letras.

Sin embargo, me contradigo al pensar en este libro pues, aunque es una historia autobiográfica y exageradamente expresiva, por algún extraño motivo me resulta algo desapasionada. Tal vez es su relación con Rinri, siempre distante y desapegada, lo que no he terminado de entender. Quizás porque yo soy más de “Ai” que de “Koi” ^_^

Repetiré autora sin dudarlo en cuanto tenga oportunidad, aunque posiblemente en esa segunda ocasión haga uso del diccionario para desentramar muchos de sus divertidos juegos de palabras en los que en ocasiones me he perdido pensando “qué maravillosa forma de hablar“.

(*) Traducción de Koi:
El “Ai” y el “Koi” se traducen como “Amor”. Sin embargo, tienen matiz levemente diverso: “Koi” es un amor por el sexo opuesto, o una sensación grande por una persona específica. Puede ser descrito como “amor romántico” o “amor apasionado”. Mientras que el “Ai” tiene el mismo significado que “Koi“ también tiene una definición de una sensación general del amor. “Koi” puede ser egoísta, pero el “Ai” es un amor verdadero. Aquí están algunas líneas que las explican bien: “Koi está deseando siempre. El Ai está dando siempre.”

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