La Historia Interminable de los Ebooks

Ciego es aquel que no quiere ver.

El tema ebook está siendo de lo más controvertido en las últimas semanas-meses en nuestro país. La última polémica ha venido por los impuestos de venta que finalmente se mantendrán en un 16% (que se convertirá en 18% el próximo año), algo que la industria de momento considera un mal menor puesto que el porcentaje de venta es mínimo. Lo que me da la risa, por no llorar, es que según el artículo de El País que leía hoy, este porcentaje puede ser del 4% si el libro se vende en formato físico tipo cd-rom/usb. ¿Que dónde está el chiste? Fundamentalmente en que aquí todo el mundo roba menos el ciudadano, al que se le llama pirata sin haber tecleado aún el título del libro en google. Un impuesto del 4% me parece razonable pero tiene coña que se aplique sobre un artículo (véase cd-rom) para el que ya estoy pagando un canon digital a la SGAE. Ya no voy ni a mencionar el hecho de que nos dejaríamos de ahorrar los gastos de transporte y distribución.

Empty your mind. Be water, my friend.

Otro “un mucho” se ha hablado de la venta tradicional, del ahorro de costes, de que actualmente nos timan con el precio del ebook y un sinfín de quejas para las que parece que todo el mundo se acomoda y no busca solución. Para mí, y conste que todo este tocho que les lanzo hoy es una opinión personal, todo pasa por un cambio de mentalidad tanto de editoriales como que vendedores y consumidores. Si hoy no se venden ladrillos, ¿qué tal si mañana vendemos tomates? Vale que la maña de un obrero con los tomates no es la misma pero con un mínimo de formación todos podríamos poner una modesta jardinera en casa.

Actualmente hay numerosas librerías que cuentan con un portal web desde el que gestionan pedidos independientemente de su venta en tienda. ¿Y si adaptas tu portal para la venta de ebooks? Dentro de dos años tu local físico será la mitad de grande (la mitad de alquiler) pero tu portal te puede estar dando igualmente beneficios. Yo no creo en la desaparición de las librerías sino en la transformación de éstas en espacios de gourmets, en rincones más acogedores para sibaritas del papel.

Show me the money!
Congratulations, you’re still my agent.

Evidentemente todo esto es palabrería porque quienes tienen la sartén por el mango son las editoriales y de ellas depende en gran medida que le vean las orejas al lobo o no. La polémica más importante que este bando genera, y volvemos al principio, es el precio del ebook. Se dice que una de las principales ventajas es que se reduciría el coste de edición+distribución y ahí permítanme que les corrija, discrepo aunque parezca que esté haciendo de abogada del diablo. Desde mi punto de vista, los costes de edición seguirán estando ahí como mínimo en un 50% dado que los libros siguen requiriendo de un corrector/editor y de alguien que los maquete, si ya no en papel sí en el formato y la presentación adecuados para un lector electrónico (el otro 50% lo dejo para el papel y cartón). Sírvase como ejemplo la reciente publicación de Random House Mondarori del libro Dime Quien Soy (Julia Navarro) para iPhone/iTouch. Es la primera apuesta que veo al respecto pero si hay más ejemplos que alguien me lo diga. Con un simple vistazo a las capturas de pantalla vemos que el libro ha requerido de un trabajo previo en cuanto a la distribución de menús, material extra, etc.

App Dime quien soy

La editorial ha apostado por una novedad que no está en bolsillo y añadiéndole algunos “extras” justifica los 14,99€ que cuesta descargarse el APP en iTunes Store. Con toda sinceridad me parece una buena estrategia, aunque no les exime de culpa. La mayoría de nosotros entiende por un precio razonable a un coste ligeramente inferior al formato de bolsillo, que actualmente ronda los 9€ o en algunos casos incluso los 6€. ¿Son el término “novedad” y “extras” suficientes para justificar una diferencia de 6€? Eso ya lo dejo a gusto del consumidor.

Me queda mencionar dos cosas que me resultan igualmente interesantes/importantes:

1. No todo el oro que está fuera reluce. Siempre hablamos de que fuera de nuestro país van por delante de nosotros y los libros son más baratos, que lo son. ¿Pero han hecho una comparativa de precio papel vs ebook? Yo sí y me sale más barato un libro en papel en bookdepository ($4) que uno para Kindle ($9). Lo de las diferencias de formato entre un libro de bolsillo en España y uno de bolsillo en EEUU lo dejo para otro día polémico.

2. ¿Han pensado las pequeñas editoriales la ventaja que supone que un libro esté al alcance de TODO el mundo? Desde que administro este blog me encuentro día si y día también algún comentario preguntando “¿sabes cuando llegará a méxico/perú/argentina/etc.?“. Cuando la barrera física se rompe y el idioma no supone un problema, el público que se es capaz de alcanzar es mucho mayor y del mismo modo que yo tengo lectores de TODO EL MUNDO, las editoriales con un impacto mayor pueden aumentar la distribución de un libro.

En fin, mi pequeñ@ eclipsian@, si has tenido la paciencia de llegar hasta aquí, te felicito y te invito a participar con tu opinión.

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