Citas a Medianoche #21

– Porque dicen que el matrimonio es fruto del consentimiento de un hombre y una mujer socialmente independientes, ¿no? Entonces, las personas que, por estar enfermas o por lo que sea, no pueden ser independientes, ¿qué? ¿No pueden casarse?
– Ya vuelves a exagerar – dijo Aki con un suspiro.
-¿Y tú que dirías que quiere decir ser socialmente independiente?
Reflexionó unos instantes.
– Pues trabajar y ganar dinero, supongo.
– ¿Y qué quiere decir ganar dinero?
– No lo sé.
– Pues, mira. Una persona, en la sociedad, desempeña una determinada función de acuerdo con su capacidad. Y el dinero es la recompensa. Ahora, piensa en una persona que tenga la facultad de enamorarse de alguien. ¿Qué habría de malo en que le pagasen si esa persona se enamorara valiéndose de las facultades que tiene?
– No lo sé. ¿No será que algo no vale si no es útil para todo el mundo?
(…)
– Por más que diga, la mayoría de la gente no piensa más que en sí misma – proseguí -. Con que yo coma bien, vale. Con que yo pueda comprarme lo que quiera, vale. Pero enamorarse de alguien significa pensar primero en el otro. Si yo sólo tuviera un poco de comida, querría dártela a ti. Si tuviera muy poco dinero, antes que comprarme algo que me gustara a mí, te lo compraría a ti. Y, sólo con que tú me dijeras que estaba bueno, ya se me quitaría el hambre y, si tú estuvieras contenta, también lo estaría yo. El amor es esto. ¿Crees que hay algo más importante que eso? A mí no se me ocurre ninguna otra cosa. Las personas que encuentran dentro de sí mismas la facultad de enamorarse hacen un descubrimiento más importante que los que han ganado el Premio Nobel.

Kyoichi Katayama (Un grito de amor desde el centro del mundo)

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