Letters from de Moon (II): ¿Eres muestra o venta?

En mi carrera tengo una asignatura llamada Estadística. Es la última que me falta para poder alardear de 9 años de Ingeniería Técnica. A este paso cumpliré bodas de aluminio solo intentando sacar esa m… ejem, sigamos. Considero la estadística igual de maleable que la filosofía; los datos, como los razonamientos, varían según el ojo con el que se mire. Por eso yo prefiero las matemáticas.

Uno de los pilares de esa odiosa asignatura es “la muestra” y lo significativa que ésta pueda ser. Los blogueros tenemos una cierta tendencia a tomar como muestra “la blogosfera” y nos basamos en ella para extrapolar los resultados a las librerías. Nos creemos sabedores del volumen de ventas y nos ofuscamos cuando ese demonio llamado Editorial nos lleva la contraria. Tenemos en nuestro poder la habilidad de extender una ola por la red capaz de encumbrar un libro a lo más alto. Si todos le han dado el sobresaliente, el alumno merece pasar de curso y por tanto la Editorial “está obligada” a continuar con la saga/serie/trilogía o lo que tercie. Pero, ¿nos paramos a hacer la cuenta a final de mes?

Para nosotros existe la Estadística. Para el demonio, las Matemáticas.

En ocasiones he tenido el privilegio de ver las dos caras de la moneda mientras daba vueltas en el aire. Creí, mi muestra lo avalaba, que tal o cual libro vendía ríos de páginas y sin embargo, la realidad, cruel y despiadada, reflejaba lo contrario. Las matemáticas no engañan, si a final de mes tienes el almacén lleno de libros y los bolsillos vacíos de billetes, el suspenso se escribe con pilot del 7 en rojo. Puedes patalear, escribir una PetitionOnline, abrir un facebook o colgarte de una ventana con tu libro favorito en las manos que salvo que tengas un millón de followers en twitter que salgan a comprarse el libro, el resultado será que te quedas sin saber si fulanito se dio al final un revolcón con menganita.

Me consta que los informes de ventas son datos celosamente guardados, por encima de los secretos de Estado, los tesoros del Vaticano y las estadísticas de Midnight Eclipse. Sin embargo, a veces me pregunto, ¿no sería mejor esgrimir la espada de las matemáticas ante los lectores estadísticos?

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