Letters from the Moon (III): Poderoso caballero es el bloguero

Cada día alucino más con el circo de los blogs literarios. Últimamente veo auténticos duelos en los que los administradores se baten por su honor no ya con capa y espada sino con uñas y dientes en una pileta de barro. ¿Adónde vamos a llegar?

La codicia hace a todos menos humanos y más idiotizados. El afán de conseguir beneficios de algo que debería salir de tu amor a los libros empaña cada vez más una de las aficiones más bonitas que nos une a todos. En contra de lo que pueda parecer no hablo del hecho, ya sobradamente trillado, de que haya blogueros cuyo criterio a la hora de reseñar un libro sea nulo porque dore la píldora a su editorial de cabecera. Nada más lejos de la realidad. En mi opinión, los habemos, dejando modestias para otros, que nos lo hemos currado para allanar el camino a los que no tienen huevos, valor, dignidad o como lo quieran llamar, para escribir lo que se debe. Que hoy todos, y lo digo con la boca llena porque así lo pienso, TODOS seamos capaces de reseñar sin intimidaciones y con la verdad por delante es trabajo de unos pocos que han hecho de hermanos mayores. Así que sinceramente no entiendo a qué viene tanta defensa de la campaña justa y picar balones fuera de nuestro tejado. Para mí cualquier blog de los que frecuento (y son más de 100) tiene toda la credibilidad del mundo, haya sido o no el libro regalado. No dudo ni por un momento de su honestidad y no veo la necesidad de tirar la primera piedra. Las cosas se demuestran con hechos, no con palabras.

El problema no es hasta qué punto tu reseña es veraz o no sino hasta dónde metes el codo en la boca del prójimo para conseguir ese libro. He visto y conocido en dos años todo tipo de experiencias de lo más bajas. Gente que intenta desacreditar el trabajo de otros, que se lanza a una carrera desesperada por ser el primero, que intenta abarcar más de lo que puede para estar en todo y que colapsa sus estantes de regalos que luego no leen. Dime, si no lees o reseñas sin leer, ¿para qué sigues acumulando? Pero lo peor no son los actos, allá cada cual con su conciencia, sino los resultados de estos. No me importa que me empujes cual maruja a la puerta de las rebajas un 7 de enero, lo que me importa es el flaco favor que haces al resto de la comunidad dejándonos como inmaduros manejables por los que una entidad como una editorial pierde el respeto hacia el trabajo conjunto. No solo bloqueas a los demás en su crecimiento sino que además echas por tierra mis incontables horas de trabajo; todas las que invierto en hacer de este un sitio serio, honesto, claro y digno.

Cuando me preguntan, ¿qué aconsejarías a un nuevo bloguero? Para mí hay una respuesta clara y concisa, haz esto por AMOR. Y ahora cuestiónate, ¿lo estás haciendo?

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