Citas a Medianoche #37

– Es té
– ¿Eh?
– Las hojas de una planta que se toma hervida en agua. En Gurlkhul lo tienen por un artículo de lujo – luego vertió la infusión en una taza – ¿Le apetece probarlo?
Logen lo husmeó desconfiado.
– Huele a pies.
– Allá usted – Bayaz sacudió la cabeza y se recostó junto al fuego, rodeando con ambas manos la taza humeante -. Pero se pierde uno de los regalos más grandes que la naturaleza ha concedido a los seres humanos – tomó un sobro y chasqueó satisfecho los labios -. Relajante para la mente, vigorizante para el cuerpo. Hay pocos males que no se puedan sobrellevar con una buena taza de té.
Logen metió un trozo de chagga en la cazoleta de su pipa.
– ¿Qué me dice de un hachazo en la cabeza?
– Bueno, ése debe de ser uno de esos pocos – reconoció sonriendo Bayaz.

.

Fallar una vez entraba dentro de lo posible, pero fallar dos veces ya era demasiado. Si había algo que Ferro sabía hacer, era matar. A esas alturas aquel ridículo anciano tenía que estar ya desangrándose en el suelo con dos flechas clavadas en el cuerpo. Pero ahí seguía, quieto, sonriente, como diciendo: «No eres tan lista como te crees, yo soy mucho más listo que tú».
Era exasperante.
– ¿ Maldito viejo de mierda, quién eres?
– Me llaman Yulwei.
– ¡Pues yo te voy a llamar viejo de mierda!

Joe Abercrombie (La voz de las espadas)

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