No me canso de recomendar a Richelle Mead. Es refrescante, divertida, adictiva y con la mente tan retorcida que nunca deja de sorprendernos. Tal vez este no sea su mejor libro, como no lo fue la primera entrega de Vampire Academy, pero es mucho mejor que tantos otros que carecen del ingenio, la chispa o la solidez del mundo que ha creado esta autora y que le ha dado la posibilidad de lanzar un spin-off que aporta algo totalmente diferente a la historia original.
Conocimos a Sydney en Blood Promise, cuarto libro de la saga Vampire Academy que aún no tiene fecha de publicación en España, pero la autora nos dio contadas ocasiones desde entonces para saber más de ella. Sydney pertenece al mundo de los alquimistas y su feroz aprensión hacia los vampiros es lo único que nos muestra hasta Bloodlines. Generalmente su labor es invisible para el mundo, ella está entre los humanos y los vampiros, pero ahora pasará del anonimato a convivir con algunos de los morois más importantes de la corte. (Y hasta aquí puedo leer sin destripar el final de Vampire Academy #6.)
Nuestra protagonista es la antítesis de Rose Hathaway y es un punto que favorece a Mead. En lugar de hacer comparaciones odiosas, en Sydney tendremos una chica madura, racional, fría y calculadora. Es el ejemplo perfecto de persona asocial y eso la hace deliciosamente inocente cuando se trata de relacionarse con sus compañeros de clase. El resto de personajes también están sacados en su mayoría de la saga origen y, aunque no quiero hablar de ellos en detalle para no pecar de spoiler, sí diré que me parece una elección acertada para que cada uno aporte algo peculiar a la trama.
En cuanto al argumento debo decir que es un tanto flojo. La historia es muy previsible, exceptuando algunos detalles, y lo que probablemente algunos fans estén buscando (*cofcofromancecofcof*) no lo van a encontrar, de momento. Lo que sí hace Bloodlines es sentar bien las bases para lo que vendrá. Mead no tiene prisas, sus personajes deben ir encontrando el camino y crecer como ya lo hizo Rose. Ves venir cada giro, sí, pero engancha desde la primera a la última página, se lee a una velocidad que asusta y para cuando te des cuenta habrás iniciado la cuenta atrás hasta el próximo junio que se publique The Golden Lily.
Sigue nuestro Facebook de VA para estar al día.





Serie: Bloodlines #1 (de 4 ó 6) – Nº páginas: 432
Editorial: Razorbill (hardback)
ISBN: 9781595143174 – Precio: 10,52€ (bookdepository)
Edad Recomendada: A partir de 14 años








Comida y libros siempre me han parecido una estupenda combinación; uno alimenta el alma, el otro los sentidos. Sucumbo a ambos placeres sin ninguna vergüenza y es por ello que esta deliciosa obra de Bauermeister acabó en mis manos.
Nunca he sido especialmente partidaria del uso del iPad como eReader. No es que me considere defensora del papel, como sé que os ocurre a muchos, sino más bien que encuentro desagradable la idea de pasarme horas leyendo en una pantalla retroiluminada. Donde esté la cara pero agradable tinta electrónica que se quiten de mi camino luces, colores y todo lo demás.
Como ya saben por 
Que bien debe sentirse un autor cuando vende sin haber publicado, es la clara imagen de lo mucho que esperan los fans tus libros. A pesar de estar en pleno agosto, el mes en que las editoriales (y su departamento de prensa) echan el cierre, El Temor de un Hombre Sabio ya está en las listas de los más vendidos de nuestro país (con permiso del gran George Martin) y probablemente seguirá siendo así hasta el
El Nombre del Viento es de esos libros que me he ido reservando desde que salió publicado. Sabía que era bueno antes de llegar a su actual vigesimoprimera edición, los foros del gremio lo avalaban y con eso para mí era suficiente. Pero también sabía que no podía volver a quedarme a medias, esperando una continuación sin fecha y una revisión de un autor que quería dar lo mejor de sí en su siguiente entrega. Es por eso que hasta este 2011 no me he aventurado a conocer la afamada Historia de Kvothe, con la que Patrick Rothfuss se estrenó en la profesión de autor, y que, de momento, está siendo una lectura enriquecedora.
Es difícil acercarse a clásicos de la literatura universal porque muchas veces, por la propia falta de experiencia del lector, que no es capaz de comprender y situar en su contexto lo que está leyendo, uno puede acabar decepcionado. Seguro que muchos hemos leído El Quijote en su momento y hemos padecido un sentimiento parecido a la desidia porque esperábamos otra cosa. Intentando superar ese miedo, me decidí a comprar este libro, de reciente aparición, como una toma de contacto con obras de otras épocas.