Citas a Medianoche #46

Ronnie estaba muy callada al otro lado del teléfono.
– Vale, pero ten cuidado.
– Más que una virgen en su noche de bodas, te lo prometo.
– No tienes arreglo -dijo, riendo.
– Me lo dicen todos.
– No bajes la guardia.
– Ni tú.
– Descuida. -Colgó. Me quedé escuchando el pitido del auricular.
– ¿Buenas noticias? – preguntó Luther.
– Sí.
La Liga Antivampiros tenía un escuadrón de la muerte. Quizás. Pero ese quizá era mejor que lo que tenía antes: atención, señores, nada por aquí, nada por allá, y ni puta idea de qué estaba haciendo. Daba palos de ciego tratando de encontrar a un asesino que se había cargado a dos maestros vampiros. Si estaba sobre la pista correcta, pronto llamaría la atención de alguien. Y eso significaba que alguien podía intentar matarme. ¿A que iba a tener gracia?

Laurell K. Hamilton (Placeres Prohibidos)

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