Contra el viento del Norte en Madrid

El azar, o tal vez el viento del norte, hicieron que el pasado sábado tomara la calle de la derecha en lugar de la izquierda cuando iba de camino a la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en mi visita por la gran urbe. La confusión se tornó en sorpresa cuando al volver a girar en otra calle para salir del lío en el que me había metido me encuentro por casualidad (aunque me cueste creerlo) ante el Teatro Marquina y un enorme cartel que captó toda mi atención. ¿Cómo es posible que no me hubiera enterado antes?

Los asiduos al blog sabéis lo mucho que disfruté de la novela epistolar de Glattauer en su día y tener la oportunidad de ver cobrar vida al texto es algo que de ninguna manera podía dejar pasar. Confieso: me faltó tiempo para regresar al hotel, comprar las entradas y arreglarme para espiar las vidas de Leo y Emmi. Así que Moe y yo llegamos sin aire a una pequeña sala, de un pequeño teatro, en una pequeña calle y con un público aún más pequeño pero que todo, en sus reducidas dimensiones, le dieron una intimidad a la velada que bien mereció la pena los 15€ que pagué por mi asiento en el centro de la fila 6.

No soy crítica de teatro (apenas si quiera lo soy literaria) así que espero perdonéis mi opinión poco profesional de la obra. La puesta en escena de Tanttaka Teatroa es estupenda. La escenografía es simple pero con todos los elementos necesarios para hacer un magnífico juego entre el texto hablado y el escrito. La música no me terminó de convencer y para mí restaba agilidad al ritmo con el que escriben Leo y Emmi, y con el que los que leímos la novela avanzamos por sus páginas.

Como adaptación debo decir que guarda pocas sorpresas. La obra es bastante fiel y apenas tiene algunas variaciones que le aportan un punto divertido a la puesta en escena. Si eres de los que se saben cada frase del libro, es evidente que los giros que da la novela de Glattauer no te van a sorprender y, puesto que este es mi caso, no sabría decir si los que van sin lectura previa reciben el mismo impacto que a mí me causó en su día determinados momentos del texto.

Quizás el punto más delicado de la obra sean la interpretación de Itziar Atienza (Emmi) y Joseba Apaolaza (Leo), por recaer sobre ellos la responsabilidad de emular los personajes que nosotros ya llevamos esbozados en la cabeza. Emmi es tan enérgica, vivaz, temperamental y variable como mi imaginación la había concebido pero Leo…. Leo, Leo, Leo… ¿Dónde está mi Leo? ¡Qué difícil debe ser alcanzar la imagen que se ha creado Emmi de él o la nuestra! La interpretación de Joseba es buena y divertida. El personaje se desnuda (a veces literalmente) ante el público arrancando más de una carcajada con sus desvaríos provocados por dos copas de vino. Es un rasgo que dinamiza y hacen divertido un texto que de otra forma se podría convertir en la lectura monótona de e-mails. Pero también es un arma de doble filo y donde el Leo que balanceaba una copa de vino algunos lo interpretamos en la novela como nostálgico y absolutamente romántico, este Leike es más achispado y besa la botella en lugar de las palabras, lo que provoca que muchas veces estemos más pendientes de su estado que de lo que dice y nos perdamos algunas de las que para mí son mis frases favoritas.

Dicho esto, y sin ninguna intención de desanimaros sino todo lo contrario, espero que tengáis la oportunidad de ir a ver la obra vosotros mismos si estáis por Madrid (de momento hasta el 27 de mayo) e incluso, con un poco de suerte, en vuestra propia ciudad si la gira finalmente continúa por todo el territorio nacional.

Para los que tengan curiosidad, les dejo un vídeo (con algunos spoilers) de la obra que, por si no lo he dicho ya, está dirigida por Fernando Bernués.

httpv://www.youtube.com/watch?v=RXWnZAzyLao

Venta de Entradas: Entradas.com

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