Comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterPin on PinterestShare on Google+Share on TumblrEmail this to someone

Belly no ve la hora de regresar a la casa de la playa, a esa donde ha pasado todos los veranos de su vida junto a Jeremiah, Conrad, su hermano Steve y sus madres. Este podría ser su último verano, antes de que todo cambie, y Belly está dispuesta a hacer de algo memorable.

Definitivamente este es un libro perfecto para llevarse a la playa/piscina estos días. Jenny Han escribe una historia sin pretensiones, entretenida, más o menos creíble pero con un claro reflejo de la adolescencia. Belly está en esa edad en que los cambios nos ofuscan, en que no nos gusta modificar esa rutina a la que tanto nos ha costado acostumbrarnos y perder cosas que nos son importantes. El amor, siempre presente, será el eje del argumento. Belly está obsesionada con Conrad desde que tiene uso de razón pero va siendo hora de que pase página en un romance unilateral que nunca comenzó o existió siquiera. La autora, con habilidad, va incluyendo flashbacks hacia veranos pasados que le dan profundidad a cada anécdota y recuerdo de la historia. Poco a poco vamos entendiendo por qué ambas familias están tan unidas y los detalles por los que Conrad siempre ha sido la estrella de los ojos de Belly. Sin embargo, a pesar de que este recorrido por el pasado es el punto fuerte, al mismo tiempo es el débil. Belly parece tener la misma madurez con nueve años que con dieciséis. La autora parece olvidar hacer una distinción en la voz narrativa y no siempre somos conscientes del salto temporal si no fuera por el título a cada capítulo.

En definitiva, una historia bonita que, confieso, me ha hecho soltar alguna lágrima y que me ha dejado muy buen sabor de boca con su peculiar final.

Título: El verano que me enamoré – Autora: Jenny Han
Editorial: Destino – Nº Páginas: 266
ISBN: 9788408111528 – Precio: 13,95€
Edad Recomendada: A partir de 14 años