La mujer es una isla ~ Auður Ava Ólafsdóttir

La mujeres una islaSólo una protagonista de Ólafsdóttir la pueden dejar su amante y su marido en el mismo día. Es entonces, con unos cuantos millones en la guantera, un niño sordomudo que no es suyo y tres peces muertos en el maletero, cuando decido emprender un viaje hasta el otro lado de la isla (Islandia, para que nos entendamos) y encontrarse a sí misma.

Tenía muchas ganas de leer otra novela de la autora de Rosa Candida y por fin, en un paréntesis esta semana, he podido sumergirme en la tierra volcánica e invernal de La mujer es una isla. Ólafsdóttir tiene una manera desapegada de hacer hablar a sus personajes con la que muchas veces no sabes si está hablando en serio o siendo sarcástica. En cualquier caso, yo me he reído, por no llorar, con la situación en la que de pronto se ve esta mujer sin nombre. Su marido, un sobrado capullo (¿para qué censurar?), de pronto le pide el divorcio acusándola de rarita de las formas más ocurrentes. Ella no es que sea santa pero lo de este hombre es de traca en algunos de los pocos diálogos que contiene la novela.

– Es como si te levantases sin expresión alguna y no tomase una forma fija en ti hasta el mediodía, a veces ni siquiera antes de la sobremesa. En cierto modo es fascinante vivir con una mujer así.
– ¿Sin embargo…?
– Sin embargo, hay demasiados aspectos inciertos en ti para una persona media.
Yo no digo nada pero sigo al alba que se va extendiendo sobre los tejados.
– Me olvidé de preguntarte, ¿te importaría si me llevo los colchones y el somier? Por mi espalda.
– No, no hay problema.
– Voy a alegar adulterio, acelerará los trámites.
– No hay problema -le digo y me tiro sobre la crujiente y blanca hierba.
Las grandes decisiones requieren muy poco tiempo. Sin embargo, en cinco años de matrimonio todavía no hemos conseguido decidir el color de las paredes del recibidor.
– Voy a poner el apartamento en venta.
– No hay problema.
Él titubea al dar un paso en la gravilla pálida por la nieve.
– ¿Podrías llevarme el abrigo a la tintorería? Está colgado en el pasillo.

De este modo, nuestra protagonista rompe con su vida y emprende un viaje junto a una compañía de lo más inesperada; un pequeño de cuatro años llamado Tumi. Porque si hay algo de lo que también habla esta historia, aparte del divorcio, es de la maternidad.

Lo cierto es que hay muchas cosas que no he entendido de este libro. Se me da fatal leer entre líneas y esta mujer es tan inexpresiva que no me he enterado la segunda mitad de la novela (por no mencionar el final). Sin embargo, hay una cosa de ella que no me ha costado comprender y es su nulo interés por los niños. En mi opinión, la autora ha optado por que Tumi sea sordomudo para exagerar esa falta de entendimiento y esa distancia que los separa, pero a mí cualquier niño me hubiera servido para las mismas preguntas: ¿Qué hacer con ellos? ¿Qué necesidades tienen? ¿Cómo diablos haces para aprender su idioma?

Llegados a este punto sólo me queda decir lo difícil que me resulta recomendar a Ólafsdóttir. Sus libros son ágiles pero no fáciles. Tiene un estilo peculiar y cuenta historias nada convencionales que requieren un doble esfuerzo en la lectura. Sé que mi comprensión lectora está lejos de paladear mejor sus páginas pero de vez en cuando me gusta intentarlo (y por ello os animo), y llevarme algunos personajes y frases para el recuerdo.

[information]Título: La mujer es una isla – Autora: Auður Ava Ólafsdóttir
Nº páginas: 316 – Precio: 18,50€
Editorial: Alfaguara – ISBN: 9788420403199
Edad Recomendada: A partir de 18 años[/information]

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