
«No sé si sabré explicarlo.»
Amor
El que David Leviathan desgrana en cada página de esta novela. Hacia delante, hacia atrás. Como un diccionario de lo bueno y lo malo de una relación de pareja. Un abecedario de momentos. Dos sin nombres, que se conocen y comparten, que a veces son yo y otras tú, reales y equivocados.
Bello
Hay textos que no importan la historia que cuentan sino cómo la cuentan. Con fragmentos hermosos que te gusta marcar aunque luego acumulen polvo en tu estantería.
«A veces el deseo es aire; a veces el deseo es líquido. Y alguna vez, cuando todo lo demás es aire y líquido, el deseo se solidifica y el cuerpo es el imán que atrae su peso.»
Curiosos
Los pequeños fragmentos que componen esta historia. La estructura atípica; el ir y venir en el tiempo; el no saber cuál es el principio y cuál el final. Que no haya respuesta, ni desenlace sino ganas de volver a abrir la primera página e intentar de nuevo desenrollar la madeja y ponerla en orden. No lo hay. No importa.
Delicioso
Me he pasado la tarde escondiéndome del frío bajo una manta en el sofá, con la mejor de las compañías y con mi pareja. Me gustan estos libros que son como romper la dieta con un coulant calentito y doble de helado.
Elogio
Comprenderéis a estas alturas de la reseña que existen pocas formas de recomendar este libro. Es irreverente, inesperado, que cuenta poco pero cuenta mucho, sutil e imprevisible. Podría repasar el diccionario para seguir buscando elogios. No lo haré, por miedo a equivocarme.





Nº páginas: 217 – Precio: 15,90€
Editorial: Grijalbo – ISBN: 9788425347290
Edad Recomendada: A partir de 16 años







Alice había tomado una decisión. Todo iba a ir según lo planeado, a pesar de Peter, a pesar de Jack y a pesar de estar siempre rodeada de vampiros. Sin embargo, sus planes se vendrán pronto abajo y las cosas toman un rumbo peor del que tenía. ¿Conseguirá estar alguna vez con Jack? ¿Se resolverá su situación con Peter? ¿Y cómo afectará todo ello a su hermano Milo?
Si las paredes de Riverton hablaran, o mejor dicho, sus criados, contarían una historia muy distinta de lo que la prensa publicó de aquella noche. ¿Qué llevó al joven poeta Robbie a suicidarse? ¿Qué hacían allí las hermanas Ashford como únicas testigos? ¿Y por qué dejaron de hablarse?