Talese, allá por los 70, rompió los esquemas con un nuevo tipo de reportaje periodístico cercano, fundamentado en horas de investigación y observación de la persona a quien se pretendía retratar, llegando a una visión sincera, lo menos subjetiva posible y respetuosa. Y así alcanzamos a esta obra. Una recopilación de los mejores reportajes suyos, publicados a los largo de los años. Frank Sinatra, Muhammad Alí y otros grandes personajes del siglo pasado, se ven retratados con minuciosidad y seriedad en este libro.
En unos días donde la farándula y el amarillismo dominan el panorama periodístico nacional e internacional es toda una odisea y una plegaría al buen gusto por parte de Alfaguara publicar esto. En una sociedad donde la prensa rosa copa cualquier quiosco con numerosas publicaciones, un libro como el que nos ocupa es casi anecdótico.
Destacaría por encima de todo, el brillante “Frank Sinatra está resfriado”. Clamoroso ejemplo del buen hacer de Talese donde nos narra de primera mano la vida de la conocida estrella. Otras perlas del libro son los propios relatos autobiográficos del autor, donde nos cuenta son simpleza y sinceridad su vida antes de ser periodista.
Que nadie se lleve a engaños. Retratos y encuentros no es para todo el mundo. No porque sea difícil de leer, porque no lo es. No porque retrate con brillantez a personajes históricos del siglo XX. Simplemente porque no es una novela, si no una colección de los más loables artículos de uno de los mejores periodistas que nos ha dado el siglo pasado.





Nº páginas: 312 – Precio: 19,50€
Editorial: Alfaguara – ISBN: 9788420406022
Edad Recomendada: A partir de 18 años





Cinco años después de la publicación de Corsarios de Levante y cuando hasta ya los más acérrimos seguidores habíamos olvidado que el primer nombre de Alatriste era Diego o que Angélica había sido desterrada junto a su tío a las Américas, Pérez-Reverte nos sorprende con esta nueva aventura del Capitán ambientada en la Italia del siglo XVII.
Ben y su amigo y álter ego Chon, son dos chicos californianos a los que les gusta la playa, las chicas y las fiestas. Quizás su única peculiaridad es su buena mano para el cultivo de marihuana, lo que los convierte en los camellos con el mejor producto de la ciudad. Este pequeño detalle hará que el Cártel de Baja se fije en ellos y los presione para quedarse con su negocio.
No sé que pensar. ¿El libro es malo? No, no es eso. Esta tercera parte, sin ser excepcional, es pasable. Pero lo cierto es que decepciona. Quizás incluida en una publicación conjunta hubiera pasado desapercibida, pero publicada meses después, un servidor esperaba que la novela fuera un cierre redondo a la excelente historia que suponían los dos primeros tomos. Pero ni parece un cierre, ni es redondo, ni es nada de nada.
