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Citas a Medianoche

Citas a medianoche #69

JOANA: Puede suceder así de rápido
VALENTIN: ¿El qué? ¿Perder el control?
JOANA: Que tu mujer te deje.
VALENTIN: Te recuerdo que viceversa sería igual de rápido…
JOANA: No. Cuando una mujer se cansa, se cansa de verdad.
VALENTIN: Y cuando un hombre se cansa, también se cansa de verdad.
JOANA: Qué va. Los hombres se cansan a las pocas semanas, y a partir de ahí están cansados todo el tiempo. Así se ahorran dejar sus mujeres explícitamente.

Daniel Glattauer. Terapia amorosa.

Citas a medianoche #68

Los libros son diferentes para cada persona que los lee, pero a la vez son iguales para todo el mundo y a ellos no les importa quién eres, o dónde vives, o quién es tu familia. Nadie… nadie te mira por encima del hombro cuando estás leyendo.

Clara Cortés. Al final de la calle 118.

Citas a Medianoche #67

El alfabeto sólo tiene veintisiete letras. Podría pensarse que no se puede hacer mucho con sólo veintisiete letras. Podría pensarse que no son muchos los sentimientos que esas veintisiete letras pueden inspirar cuando se combinan y se mezclan entre sí para formar palabras.

Colleen Hoover. Tal vez mañana.

Citas a Medianoche #66

‘So where do I belong? Because it wasn’t easy making friends at my last school. It’s a dumb metaphor, but I’m sick of being the weirdo book channel show only serial killers watch.’
‘No, Princeton, you’re HBO all the way. Most people think it’s depressing and pretentious, but the fans are real fans. They pay extra ten bucks a month for the original programming. Also the sex.’

Trouble is a friend of mine
Stephanie Tromly

Citas a medianoche #65

Entrevista imaginaria:
P: Así pues, cuando ya está todo sentenciado, ¿qué has aprendido de ello?
R: La clave del éxito de una relación no depende solo de las palabras, sino de la puntuación de las frases. Cuando estás enamorado de alguien, un signo de interrogación bien colocado puede significar la diferencia entre el éxtasis y la catástrofe, y un punto y aparte respetuoso o una elipsis en el momento justo pueden prevenir toda clase de exclamaciones.

David Levithan (A de Amor)

Citas a Medianoche #63

Estimada editora:
Le escribo en una libreta amarillenta que he encontrado en el chamizo al que, por razones que no está en mi mano comprender, ha tenido a bien desterrarme. No sé si algún día le llegará esta carta, puesto que desconozco si lograré salir con vida de este inhóspito lugar. En vista de ello se preguntará, con su lógica aplastante, por qué le escribo. Pues bien, la respuesta es sencilla: escribir es mi forma de pensar. No puedo pensar con claridad si no es sobre el papel. Pero debo prevenirla: quítese de la cabeza la idea de los poemas. Lo que voy a escribir es (como mucho) una carta de reclamación.

René Freund (El amor entre los peces)

Citas a Medianoche #62

Fue exactamente como había pensado que sería, como la primera vez y la millonésima todo en uno, como estar completamente despierto y como perder el equilibrio. Solo que esa vez no era solo él, esa vez estaban perdiendo el equilibrio juntos.

Jennifer E. Smith (La felicidad debe ser algo así).

Citas a Medianoche #54

Estoy enamorado de ti, y no me apetece privarme del sencillo placer de decir la verdad. Estoy enamorado de ti y sé que el amor es solo un grito en el vacío, que es inevitable el olvido, que estamos todos condenados y que llegará el día en que todos nuestros esfuerzos volverán al polvo. Y sé que el sol engullirá la única tierra que vamos a tener, y estoy enamorado de ti.

John Green. (Bajo la misma estrella)

Citas a Medianoche #61

Hoy me he decantado por una cita en inglés porque el 60% de lo que leí el año pasado (según mi cuenta en Goodreads) fue en ese idioma, así que no tengo a mano mucho donde escoger. He intentado traducir el texto pero no garantizo que sea un buen resultado (¡sorry!).

Citas a Medianoche #60

Esta semana he vuelto a escoger una cita cinematográfica para esta sección. Pertenece a la película Ruby Sparks, que tuve el gusto …

Citas a Medianoche #59

  Si esta película fuera un libro, probablemente estaría entre mis favoritos, con cada página marcada por un post-it. Este fin de …

Citas a Medianoche #58

Clary se apoyó en el respaldo del asiento.
– No puedes decir que no.
-¡Ese plan tiene que ver conmigo! ¡Puedo decir que no! ¿No!
– Simon…
El vampiro dio unas palmaditas en el asiento junto a él, como si hubiera alguien sentado.
– Déjame que te presente a mi buen amigo No.
– Quizás podríamos llegar a un compromiso – sugirió ella, mientras le daba un bocado a la tarta.
– No.
– SIMON.
– «No» es una palabra mágica – dijo él -. Funciona así. Tú dices: «Simon, tengo un plan suicida y desquiciado. ¿Te gustaría ayudarme a ponerlo en práctica? Y yo digo: «Oh, no».

Cassandra Clare (Ciudad de las Almas Perdidas)

Citas a Medianoche #57

-Pues la verdad es que es divertido, pero si yo quisiera ayudar a alguien a escaparse de la cárcel habría hecho exactamente las mismas preguntas.
Os podéis imaginar el efecto que la frase de Xavier produjo en mi ánimo. Es difícil decirlo, un auténtico terremoto. La prisión más cercana se encuentra a unos sesenta kilómetros y es una penitenciaría de mujeres. Hola, depresión. Nada más leer su apellido en el buzón el primer día, casi lo había desenmascarado. Ricardo Patatras suena como un espía en fuga que planea sacar a la mujer que más quiere de la cárcel. Por ella, será capaz de cualquier cosa. Jamás pudo perdonarse que fuera atrapada en aquella misión en Novosibirsk. Prometió sacarla de allí. Después, huirán juntos a un terreno oculto en el corazón de algún bosque de Brasil lleno de animales encantadores. En una increíble mansión compara por la CIA, vivirán su pasión, desnudos. Mi Ric con ese pedazo de guarra. Qué decepción más grande. Si la pillo, le parto las piernas con el capó de Xavier. Imaginármela en los brazos de Ric me da ganas de gritar. Mientras, yo seguiría atrapada en mi asquerosa vida, colando cuentas como pueda mientras espero a vender pan y yendo a cenas con solteras locas. Estoy destrozada.

Gilles Legardinier (Mañana lo dejo).

Citas a Medianoche #56

“I missed you every hour. And you know what the worst part was? It caught me completely by surprise. I’d catch myself just walking around to find you, not for any reason, just out of habit, because I’d seen something that I wanted to tell you about or because I wanted to hear your voice. And then I’d realize that you weren’t there anymore and every time, every single time, it was like having the wind knocked out of me. I’ve risked my life to you. I’ve walked half the length of Ravka for you and I’d do it again and again and again just to be with you, just to starve with you and freeze with you and hear you complain about hard cheese every day. So don’t tell me we don’t belong together,” he said fiercely. He was very close now and my heart was suddenly hammering in my chest. “I’m sorry it took me so long to see you, Alina. But I see you now.”
“I don’t care if you danced naked on the roof of the Little Palace with him. I love you, Alina, even the part of you that loved him.”

Leigh Bardugo (Shadow and Bone)

Citas a Medianoche #55

Bienvenido al maravilloso mundo de los celos − pensó −. Por el precio de su entrada, obtiene un maldito dolor de cabeza, un deseo casi irresistible de cometer homicidio y un complejo de inferioridad.
¡Viva!

J. R. Ward – Amante Oscuro (La Hermandad de la Daga Negra I)

Citas a Medianoche #53

Mi libro favorito, con diferencia, era Un dolor imperial, pero no me gustaba decirlo. Algunas veces lees un libro, sientes un extraño afán evagelizador y estás convencido de que este desastroso mundo no se recuperará hasta que todos los seres humanos lo lean. Y luego están los libros como Un dolor imperial, de los que no puedes hablar con nadie, libros tan especiales, escasos y tuyos que revelar el cariño que les tienes parece una traición.

John Green – Bajo la misma estrella

Citas a Medianoche #52

-Deberías haber pedido bistec -observó mi padre-. No deberías comer pasta como plato principal. No es propio de hombres.
-Lo tendré en cuenta -añadí.
-No, no lo tendrás en cuenta -dijo mi padre -. Y escucha, ya que estamos hablando de ello, permíteme que te pregunte algo.
-¿Qué?
-¿Eres gay?
-¿Qué? ¿Por qué me preguntas eso?
-¿Por qué? ¿Por qué no? Solo quiero saberlo.
-¿Por qué? ¿Es que así conseguirás alguna exención fiscal o algo por el estilo?
-Muy gracioso, James. No. Es solo que nunca hemos hablado de tu sexualidad y, si eres gay, quiero ayudarte como es debido. No me importa que seas gay, solo quiero saberlo.
-¿No me ayudarías si fuese heterosexual?
-Claro que sí, pero no… Bueno, el mundo ayuda a los heterosexuales. Es la norma. Los heterosexuales no necesitan en realidad ayuda, pero los gays sí. Así que debería hacer un esfuerzo especial. Eso es todo lo que quiero saber. ¿Debería hacer un esfuerzo especial? ¿No debería decir que comer pasta es cosa de hombres?
-La verdad es que no me importa lo que digas -contesté.
[…]
-Bien – dijo después de tomar un bocado -, ¿no vas a decírmelo?
-¿A decirte qué?
-Si eres gay o no.
-No. ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Acaso tú se lo dijiste a tus padres?
-Yo no era gay -respondió mi padre -. Era hetero.
-¿Entonces si eres gay tienes la obligación moral de informar a tus padres y si eres hetero no?

Peter Cameron (Algún día este dolor te será útil)

Citas a Medianoche #50

-No son horrorosos – protestó Tessa.
-¿Qué? – preguntó Will, sorprendido.
-Giden y Gabriel – insistió la chica -. Lo cierto es que son bastante guapos, nada horrorosos.
– Me refería – explicó Will en un tono sepulcral – a las negras profundidades de sus almas.
Tessa resopló.
-¿Y de qué color se supone que son las profundidades de tu alma, Will Herondale?
-Malva – contestó él.

Cassandra Clare (Príncipe Mecánico)

Citas a Medianoche #49

Now, I don’t believe in doing hugs halfway. I can’t stand people who try to hug without touching. A hug should be a full embrace – as I wrap my arms around Tony, I am not just holding him, but also trying to lift off his troubles for a moment so that the only thing he can feel is my presence, my support.

David Levithan (Boy meets Boy)

Citas a Medianoche #48

Valor
Te dije que era ridículo pagar treinta dólares por una docena de rosas solo porque era San Valentín. Te prohibí expresamente que lo hicieras.
Y ese día, cuando fui a pagar la comida, ¿qué encontré? Treinta billetes de metro en la cartera, cada uno con una rosa impresa. Te imaginé metiéndolos en la impresora. Oh, cómo tuviste que sonreír mientras lo hacías. Tuve que pedir a la mujer del restaurante que sacara una foto de mi propia sonrisa para mandártela.

David Levithan (A de Amor)

Citas a Medianoche #47

La voz del Traficante de Deseos era tan profunda que parecía la sombra de un sonido: una sonoridad oscura que se acercaba a los registros más graves. «No conozco muchas reglas para regir la vida», había afirmado. «Pero te enseñaré una muy sencilla. No metas en tu cuerpo cosas innecesarias. Nada de venenos ni productos químicos, tampoco gases, tabaco o alcohol, ningún objeto afilado ni agujas prescindibles —drogas o tatuajes— y por supuesto… ningún pene innecesario».
—¿Penes innecesarios? —había repetido Karou, encantada con la expresión a pesar de su dolor—. ¿Existe alguno que sea necesario?

Laini Taylor (Hija de Humo y Hueso)

Citas a Medianoche #46

Ronnie estaba muy callada al otro lado del teléfono.
– Vale, pero ten cuidado.
– Más que una virgen en su noche de bodas, te lo prometo.
– No tienes arreglo -dijo, riendo.
– Me lo dicen todos.
– No bajes la guardia.
– Ni tú.
– Descuida. -Colgó. Me quedé escuchando el pitido del auricular.
– ¿Buenas noticias? – preguntó Luther.
– Sí.
La Liga Antivampiros tenía un escuadrón de la muerte. Quizás. Pero ese quizá era mejor que lo que tenía antes: atención, señores, nada por aquí, nada por allá, y ni puta idea de qué estaba haciendo. Daba palos de ciego tratando de encontrar a un asesino que se había cargado a dos maestros vampiros. Si estaba sobre la pista correcta, pronto llamaría la atención de alguien. Y eso significaba que alguien podía intentar matarme. ¿A que iba a tener gracia?

Laurell K. Hamilton (Placeres Prohibidos)

Citas a Medianoche #45

–¿Y tú adónde fuiste? –me lo preguntan para sentirse, no digo unos ídolos, pero sí al menos un poco superiores a mí.
Intento defraudarlos y me hago el interesante.
–A la manifestación.
–Mmmm… ¿Y qué tal?
–Pues resulta que esta guerra de mierda hay que hacerla, aunque haya tres millones de personas que no la quieran.
Por un momento creo que puedo domar las miradas de los que me escuchan. ¡Puedo hacerlo!
–Pero valía la pena ir, a pesar de la paz o la guerra. Os habéis perdido una Roma carnavalesca, con la cabeza agitada por mil arcoíris y los pies alfombrados de gente…
Me paro, compruebo si todavía hay alguien mirándome.
Se miran entre ellos como diciendo: «¿Quién le dice que se calle?»
Lo hace Andrea:
–Pero mira el gilipollas que va y quiere hacernos creer que es un poeta. –Y se marchan en tropel.
Ya sabía yo que no iba a conseguirlo, no me he acordado de decir «¡cojones!». Es fundamental cuando hablas con los demás; es uno de esos teoremas que ni siquiera sabes que existe, pero lo respetas.
Sólo hay que pensar en las asambleas: gritas el nombre de algún político, le añades una palabrota y te premian con un gran aplauso. Y si alguien de la derecha se atreve a contradecirte le sacas la historia de los judíos; para los de izquierdas está la de Stalin, siempre funciona.
Si eres hábil usando los insultos y los nombres de los políticos puedes hacerlo todo, incluso convencer a la manada de que ocupe el colegio. En una ocasión llegamos a ocuparlo para protestar contra una ley, una cualquiera, que no se sabe lo que decía , pero parecía injusta, y luego nos reunimos para entender por qué lo habíamos ocupado. Total, el motín del siglo…
Nuestro braveheart era un chico de tercero A con pantalones de colores y camisetas con agujeros, «tomas de aire» los llamaba él, pero no dejaban de ser agujeros. Cuando acababa de hablar por el micrófono tiraba la colilla al suelo, la aplastaba con el pie y decía: «¡Cojones!» Él sí que era un líder.

Giulia Carcasi (Las estrellas se pueden contar)

Citas a Medianoche #44

Entonces, hizo algo que los dejó anonadados a los dos. Se puso de puntillas y le dio a Riley un beso en los labios.
– Gracias por volver a ayudarme.
Cuando ella quiso apartarse, él la garró por los antebrazos y la mantuvo donde estaba. Tenía los ojos brillantes.
– La próxima vez que decidas hacer eso…
– ¿Qué? ¿Tengo que avisar?
– No – dijo Riley con una sonrisa -. Recréate.

Gena Showalter (Entrelazados)

Citas a Medianoche #43

Lillian y Chloe intercambiaron miradas.
– Yo sé quién te gusta. – El tono de Chloe era malicioso -. El caso es si reunirá alguna vez el valor suficiente para dar el paso.
– Vamos, Chloe. – El tono admonitorio de Lillian se diluyó en una sonrisa que no pudo controlar -. Sabes perfectamente que hay panes que tardan más en crecer que otros.
Chlore se rió.
– Sí, ya, pues entonces puede que haya llegado el momento de golpear la masa.

Erica Bauermeister (La escuela de ingredientes esenciales)

Citas a Medianoche #42

** Alerta Spoilers de Hex Hall 2 **

– […] me he pasado la vida fingiendo ser alguien que no soy, ocultando ciertos sentimientos, simulando otros. – Se agachó y cogió mi mano y la levantó, hasta que mi mano y la suya estuvieron a la altura de su pecho -. Esto es lo único real que me ha pasado en mucho tiempo. Tú eres lo único real. – Me dio un beso en los nudillos -. Ya no quiero seguir fingiendo que no me importas.
Había leído muchas novelas románticas que mamá escondía para que yo no las encontrara, y sabía que en ellas la gente se derretía de amor. Sin embargo, hasta ese momento nunca había pensado que existiera el riesgo de que algo así me pasara a mí. La situación requería de un comentario mordaz.
– Vaya, Cross, creo que has encontrado tu vocación. Déjate ya de cazar demonios, lo tuyo es escribir tarjetas de felicitación.
En su cara, apareció esa sonrisa torcida que era mi paisaje favorito en el mundo.
– Cierra el pico – murmuró. Me besó otra vez.

Rachel Hawkins ( Hex Hall 2. Desafío.)

Citas a Medianoche #41

– Las mujeres deberíamos mudarnos a Amazonia o al menos ir allí cuatro veces al año.
– ¿Amazonia?
– Es un mundo imaginario donde solo hay chicas. Voy a menudo cuando me enfado con Carter o con los hombres en general. Hay cinco zapaterías per cápita, no existen las calorías y todos los libros y las películas terminan con un final feliz.
– Me gusta Amazonia. ¿Cuándo vamos?
Mac le pasó un brazo por los hombros.
– Amazonia, amiga mía, siempre está presente en el pensamiento de todas y cada una de nosotras. Cierra los ojos: piensa en Manolo Blahnik y habrás llegado.

Nora Roberts (Para Siempre)

Citas a Medianoche #40

-Lo único que te preocupa es que contraten a un instructor masculino y esté más bueno que tú.
Jace enarcó las cejas.
-¿Más bueno que yo?
-Podría pasar -dijo Clary-. En teoría, ya sabes.
-En teoría, el planeta podría partirse ahora mismo por la mitad, dejándome a mí a un lado y a ti en el otro, separados trágicamente y para siempre, pero eso tampoco me preocupa. Hay cosas -dijo Jace, con su típica sonrisa torcida- que son demasiado improbables como para andar comiéndose el tarro por ellas.

Cassandra Clare (Ciudad de los Ángeles Caídos)