Mi Papyre 6.1

Escrito por: Iraya Martin
 

Hace casi un año que les debo esta entrada y digo casi porque fue un regalo de cumpleaños y estoy nuevamente a menos de un mes de mi 28 aniversario. Desde entonces ha llovido mucho, algunos de ustedes cuentan con uno de estos misteriosos aparatos en casa y se convirtió en uno de los regalos estrella de estas navidades.

Uno de los motivos por los que esta entrada se ha retrasado es porque el adorable libro electrónico del que soy poseedora ha tenido menos uso en ese tiempo del que cabe esperar. ¿Un regalo innecesario entonces? ¡NO! Adoro mi bichito y duerme cada noche junto a mi cama pero al contrario de la proclama de editores y escritores sigo siendo consumista alternativa tanto del formato tradicional como del digital.

Sé que en este post habrán muchos comentarios de los amantes del olor y tacto del papel pero no sé si por deformación profesional o porque simplemente soy una persona práctica, la tecnología me llama y si ésta alcanza una de mis pasiones, pues no podía faltar en casa. Lo siento poetas de la tala de árboles, lo miren por donde lo miren es práctico.

5 Razones por las que adoro Mi Papyre 6.1

1. Aunque la inversión inicial es importante, el ahorro se nota a la larga. Mi biblioteca crece a un ritmo vertiginoso y muchas veces tengo que desechar aquellos libros mediocres para hacer hueco a los que realmente quiero. Sé que suena a crimen contra la humanidad pero seamos realistas ¿los vas a volver a leer? Entonces, ¿por qué tienes un cúmulo de ácaros en casa? Les cuento esto porque aunque mis IMM digan lo contrario (que lo dicen), ya no tengo la obsesión de comprarlo todo (mentira).  Cuando tengo dudas sobre un libro opto por la biblioteca y si el libro finalmente me gusta lo compraré en la edición que más me alegre la vista. En este caso uso el Papyre a modo de biblioteca-sin-desplazamientos. ¿Han acabado las bibliotecas con la venta de libros? No lo creo. Quien lee es porque le gustan los libros y por tanto no creo que deje de comprarlos.

2. Mi fiel compañero de viaje. Como ya saben vivo en una isla (que no es la mía) y para mí ir en avión es casi como ir en tren. Sin embargo, los aeroviajeros tenemos mil y una limitaciones en cuando a nuestro equipaje, especialmente en el peso. Estoy segura de que llegará el día en que pesen a las personas y les cobren si sobrepasan los 70 kilos (tiempo al tiempo). El caso es que en mis viajes no puede faltar un libro o dos o tres según la duración de éste, y todo eso es peso de mano que me va penalizando de poder llevar otras cosas. El resultado es que con el Papyre tengo infinitos libros en pocos gramos.

3. Cómo leer en la cama y no morir sepultada en el intento. Derivado del punto anterior y recordándoles que la que aquí escribe tiene por costumbre leer más allá de la medianoche, les voy a contar las delicias de devorar Millenium sin dar 20 vueltas en la cama. Seamos realistas, leer un tocho de 600 páginas en la cama es un coñazo. Por ello, siempre que me es posible, leo los tochos en mi Papyre y el que duerme a mi lado (Romeo) agradece que no esté cambiando de brazo cada 5 minutos.

4. Quedarse sin gafas 15 días y poder seguir leyendo por las noches era algo impensable. Mucha gente se queja de lo incómodo que es leer en pantalla, cansa la vista y no es para nada placentero. En consecuencia, se tiene la certeza de que un e-reader genera el mismo efecto, nada más lejos de la realidad. El motivo fundamental por el que estos aparatos son tan caros es su particular pantalla. Sin retroiluminación ni brillos, la pantalla de mi Papyre cansa incluso menos que un libro ya que además se puede elegir el tamaño de la letra. Todos saben que hace cosa de un mes sufrí la pérdida de mis gafas, una tortura de la que no me quiero ni acordar. Si no fuera por este chisme tendría que haber pasado 15 DÍAS SIN LEER.

5. Pasarse apuntes es más fácil. Vale, este apartado lo he puesto por poner porque no lo llevo a la práctica. Mucha gente señala que el e-reader es una herramienta fantástica para la universidad y yo pienso que eso será en Derecho porque desde luego en mi facultad no sirve de nada. En una ocasión (cuando estudiaba porque ahora hago el ganso) intenté meter mis apuntes en el Papyre y el resultado fue desastroso. Cuando estudias ingeniería tus apuntes están llenos de esquemas, tablas, circuitos y demás parafernalia que en una  pantalla de 6” es imposible que quede bien. Otra cosa muy diferente es que el tamaño de pantalla sea mayor y además permita el subrayado, entonces me puede dar un org… casi que mejor me callo xD

5 cosas para las que no sirve Mi Papyre  6.1

1. No le gusta ir a la playa. Aunque ya de por si llevar un libro a la playa me parece un crimen, el salitre y la arena son una penosa combinación, llevar un Papyre me parece aún más temerario.

2. No te engañes, una pantalla de 6” sigue siendo insuficiente para leer mangas. Se puede hacer; requiere de un photoshopeado previo no demasiado complicado y alguna cosa más pero soy una vaga y no me compensa. Con un par de pulgadas más iría perfecto en los mangas, en el comic americano olvídate a menos que dividas por viñetas.

3. Adiós a los libros dedicados. Está claro, tener la firma de tu autor favorito siempre va a requerir de un libro físico y no, el invento del Mercadona para firmar los pagos no engaña a nadie, eso ni es firma ni es nada.

4. La dudosa utilidad para los apuntes. Como ya dije anteriormente, sigo sin encontrarla para mis apuntes.

5. Por mucho que nos lo quieran vender, los e-reader no huelen a libros.



La Historia Interminable de los Ebooks

Escrito por: Iraya Martin
 

Ciego es aquel que no quiere ver.

El tema ebook está siendo de lo más controvertido en las últimas semanas-meses en nuestro país. La última polémica ha venido por los impuestos de venta que finalmente se mantendrán en un 16% (que se convertirá en 18% el próximo año), algo que la industria de momento considera un mal menor puesto que el porcentaje de venta es mínimo. Lo que me da la risa, por no llorar, es que según el artículo de El País que leía hoy, este porcentaje puede ser del 4% si el libro se vende en formato físico tipo cd-rom/usb. ¿Que dónde está el chiste? Fundamentalmente en que aquí todo el mundo roba menos el ciudadano al que se le llama pirata sin haber tecleado aún el título del libro en google. Un impuesto del 4% me parece razonable pero tiene coña que se aplique sobre un artículo (véase cd-rom) para el que ya estoy pagando un canon digital a la SGAE. Ya no voy ni a mencionar el hecho de que nos dejaríamos de ahorrar los gastos de transporte y distribución.

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