Ya parece una tradición que yo reseñe estos libros en la fecha de salida del siguiente volumen. Mientras hoy todos han volado cual Sinsajo a las librerías para hacerse con el final te esta magnífica trilogía, esta que está aquí tendrá que esperar pacientemente a que el pajarito emigre hacia el sur, el culo del mundo o Canarias (como ustedes prefieran llamarlo).
No les voy a destripar la sinopsis porque con el segundo de una trilogía en general y con Los Juegos del Hambre en particular, cualquier dato puede revelar parte importante del argumento y destrozar la magia de este libro. Me limitaré a decir que retomaremos la historia poco tiempo después del final del primero y las cosas más que mejorar van empeorando por momentos. Si buscas un resumen menos ambiguo y más extenso, la red está plagada.
¿Y qué me ha parecido? Pues evidentemente comparar con el anterior es inevitable. Aunque muchos han apuntado a que el libro es mejor yo no lo tengo tan claro pues me parece igual de bueno, fantabuloso y adictivo. Superar lo que ya era magnífico estaba complicado. Sin embargo, lo que para mí ha decantado la balanza hacia “mejor” es lo imprevisible, los giros inesperados que toma la historia y te dejan con la boca abierta. Me ha costado ignorar tantísimas reseñas que hay sobre este libro solo para preservar mi inocencia (¿les dije que no me queda mucha? xDDDD) y dejar que el argumento me resultase novedoso y fresco al contrario que el primer libro.
Nuevos y viejos personajes se encontrarán en esta despiadada distopía que hará las delicias de los lectores aunque yo, lamento decir, sigo desquiciándome por momentos con la protagonista. Sé que más de uno me prendería En Llamas por decir estas cosas de su heroína pero sigo pensando que le falta una pequeña chispa y le sobra algo de yoísmo.
Expuestas mis quejas y divagaciones solo me queda decir que si aún no te has convertido en Tributo estás tardando en levantar el vuelo porque esta trilogía, como la coca-cola, es para todos





Vale que todas las novelas románticas tienen final feliz pero ya tenía yo ganas de una imprevisible de esas que te hacen desesperarte por llegar a tan ansiado final.

Esperar, esperar, esperar, últimamente no hago más que esperar cosas. Espero humor, espero elaboración, espero una historia, espero unos personajes… aisss que mala racha.
No me considero saturada de vampiros ni mucho menos. Soy de las que cuando me gusta un género me obligo a dosificarlo para evitar la indigestión. A estas alturas con todo lo que ha salido en el mercado a raíz del no-debe-ser-nombrado podría haber muerto de sobredosis de azúcar y sangre. Sin embargo, heme aquí con una crítica más de un libro juvenil cuyos protagonistas son vampiros y cuyo tema principal es el romance.
De vez en cuando me gusta alejarme de las infinitas reseñas que leo y dejarme llevar por una portada atractiva y la promesa de algo desconocido. Ese es el motivo principal por el que me arriesgué con Stragavanza y no me ha decepcionado en absoluto.
Antes que nada me gustaría agradecer a Viviana el haber pensado en Midnight Eclipse para reseñar su libro. Poquísimas veces recibo este tipo de peticiones y aún menos son las veces que acepto. En muchas ocasiones porque el género no encaja con mis gustos (como es el caso) y en muchas más porque resulta incómodo saber que el autor estará leyendo por encima de tu hombro lo que escribes sobre él (como también es el caso). Pero algo se me cruzó por la mente ese día: un fragmento de sus páginas, un atrevimiento impulsivo o una locura transitoria, que me hicieron aceptar su petición.










