
Julio Silva será el encargado de contarnos su historia llena de éxitos, premios y halagos en el mundo del cine. Un actor que a pesar de tenerlo todo se siente vacío por la irrecuperable pérdida de su amor, su único amor.
Solo tengo palabras de felicitaciones para Ismael Cruceta por este logro. Este novel escritor tiene estilo propio, una mezcla de prosa poética y modernidad, un algo que lo hace diferente y le da más valor a su obra.
El libro destila amor… por Madrid, por su gente y sus formas. Y la historia que cuenta, la de Julio, es pasado y presente, y vida aunque se confiese muerto.
“Adquirió tanta vida que ella misma decidió cuál sería su final”. Ismael Cruceta.
¡Y menudo final!
Siendo absolutamente sincera, como siempre, no puedo decir que me ha gustado del todo. Me parece un libro magníficamente escrito, de eso no tengo duda, sin embargo no creo haber entendido el amor de Julio en las dos primeras partes. Tal vez porque Julio es un hombre, tal vez porque tenemos una manera diferente de ver las cosas, de hablar y de sentir, tal vez porque las mujeres siempre seremos de Venus y los hombres de Marte. Pero al final, al final me ha hecho llorar el condenado a pesar de su superficialidad, de sus malos hábitos y su vocabulario porque en el fondo, ahí dentro, todos somos humanos. Porque al final le compredí y comprendió qué era lo importante.
Me quedo con un magnífico libro para mi estantería, dedicatoria incluida, y mis mejores deseos para este joven escritor. A los demás les digo, si quieren apoyar su obra, pasen El Cajón de Historias y compren el libro, realmente merece la pena leerlo, tenerlo y seguir la pista a este autor





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