Decía mi pequeño Firmin que todo gran libro tiene una excelente frase de apertura pues es ésta la que permanece en el recuerdo incluso cuando todo lo demás se ha olvidado. Yo añado además que será esa frase la puerta que se convierta en trampolín o precipicio de la historia pues ¿quién no ha abierto un libro y lo ha vuelto a dejar ante una frase poco cautivadora?
La Mano Izquierda de Dios es un libro con Frase.
Escuchad: el Santuario de los Redentores en Peña Shotover se llama así por una cochina mentira, pues por allí redención hay poca, y santuario aún menos.
¿Qué es ese Santuario? ¿quiénes son los Redentores? ¿y cual es el destino de los que acaban tras sus puertas? Si ya te has hecho todas esas preguntas entonces el libro te ha cautivado y la historia de Thomas Cale será un pecado para el que no encontrarás redención hasta la última página.
Cuando crees que ya lo has leído todo, que nada te puede sorprender, siempre acabas descubriendo que la imaginación humana es infinita y que alguien como Paul Hoffman te puede preparar un delicioso plato digno de los mejores chef de cocina creativa que causará una explosión de sabores en tu paladar lector.
La Mano Izquierda de Dios es un libro diferente a todos, difícil de calificar y no carente de errores como su propio protagonista. Cale no es ningún héroe, es un joven frío y mortal, sin sensibilidad, ni emociones y educado únicamente para matar (a ser posible en menos de 3 segundos). No sabe nada de sí mismo, ni lo sabremos nosotros y es esta ignorancia o inocencia lo que le llevará a cometer un gran error por el que tendrá que huir del Santuario. ¿Error o destino? ¿o tal vez un plan muy bien elaborado? Solo 400 páginas te separan de las respuesta aunque tal vez encuentres también muchas otras preguntas en el camino.
A Paul Hoffman lo he acabado apodando como otro de sus personajes, “El Impreciso”. Su libro no sigue una estructura ordenada sino que cual Tolkien se ha dejado llevar por las páginas dando como resultado alguna que otra incoherencia. Una de sus mayores imprecisiones es la geografía de todo este mundo que ha elaborado y su encuentro con lugares reales o medio prestados del mundo actual que hacen que no termines de saber cómo situarte temporal y geográficamente. Pero si sabemos taparnos los ojos y dejarnos arrastrar por las palabras acabaremos embarcados en una lectura magnífica, con frases cargadas de significados y con una fuerte carga antireligiosa.
Los personajes masculinos son a cual mejor, todos tienen una personalidad definida: Cale, Henri el Impreciso, Kleist, Idrispukke, Vipond e incluso el rarísimo Kitty la Liebre llenarán por sí solos las páginas. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de los personajes femeninos. Ellas simplemente están desaprovechadas o, en su defecto, son insoportables. Mi petición para el segundo libro, QUE LEERÉ SIN FALTA, será una mejora en ese aspecto.
¿Qué más puedo decir? Un libro más que recomendable que no solo me cautivó por su portada y sinopsis sino que el contenido está sobradamente a la altura.





En contadas ocasiones hago una relectura de un libro por 3 razones fundamentales:
Leyendas de los Otori cuenta la terrible historia de Kaede y Takeo. Una historia de amor limitada por los valores de la época, por las obligaciones morales y políticas, por su posición social y su personalidad, y por un sinfín de circunstancias que traerán la desgracia a ambos. El marco de las Leyendas es totalmente imaginario pero casi podríamos creer que ocurrió realmente en un Japón feudal, con sus mismas costumbres, tradiciones y paisajes pero en el que hay determinadas personas que nacieron dotadas con una habilidad sensorial especial. Pero no son la “magia” o la “fantasía” los protagonistas en esta historia sino sus magníficos personajes. 

No faltarán los palacios, aldeanos, dragones, sentomentalistas… ¿sentomentalistas? Hay lugar para todo en esta primera novela de Javier Ruescas, una historia innovadora pero con infinitos guiños a los cuentos tradicionales de Perrault y los Hermanos Grimm.
Hubo una vez en que la música, la magia, el poder el elemental, la gracia, El Don, lo ostentaban los Dhillareare servidores de la Luz en las desaparecidas tierras de Edil-Amarandh. Hoy solo sabemos de ellos, comúnmente conocidos como Bardos, lo que cuenta el Naraudh Lar-Chance (o Enigma del Canto del Árbol) que en mis manos se ha traducido como Libros de Pellinor.
La Canción de la Princesa Oscura es la primera novela de este joven valenciano que anteriormente había trabajado en el mundo del comic. La historia de Esencias comienza con el repentino silencio del Oráculo, una enorme máquina construida por los Dragones capaz de ver el destino de las personas. Con motivo de no alarmar al pueblo, las shamanas enviarán a una joven doalfar en busca de unos libros con posibles respuestas. Pero antes de que Eriel pise Tiria su viaje se habrá convertido en un reto por la supervivencia y sólo la ayuda de los amigos que va encontrando en su camino aplazarán un destino que no fue capaz de predecir ni el propio Oráculo.


















