Si el pobre tío Frank levantara la cabeza… asustaría sin duda a más de uno porque ese gesto tan habitual en quien despierta es algo que desgraciadamente ya no podrá hacer.
Esta historia comienza cuando la cabeza del tío Frank se separó de su cuerpo y cómo con aquellos ojos que no se cerraron ante el miedo decidió emprender su último alocado viaje por las calles londinenses del siglo XVIII en busca del resto del cuerpo. No se equivoquen, una cabeza sin más no es capaz de hablar y armar semejante revuelo pero una sobrina atrevida y decidida pondrá en guardia a todos los soldados que irán tras ella y la cabeza del tío Frank por traición a la corona. De cómo el verdugo Dan Skinslicer (me parto con el apellido) y el capitán Ffrench (el de las dos F) acaban ayudándola mejor no hagamos preguntas porque todo en esta historia es un entretenido disparate que te dará un paseo por el Londres más emblemático de las ejecuciones.
Tres Corazones: Alice Grandville, Dan Skinslicer y Hew Ffrench. Tres personajes dispares que se encuentran en el camino. Ella, adinerada pero en absoluto mojigata, con temperamento y decidida. El Verdugo, sosegado, poco hablador pero coherente. Alguien a quien le gusta hacer bien su trabajo y del que se espera haga lo que se le ordena. Es un verdugo, ¿qué creías? Y finalmente Ffrench, nadie de una familia tan humilde podía haber salido más enclenque y enamoradizo. Junto a este trío la siempre presente cabeza del tío Frank, el incansable mayor Slavering (ese personaje al que puedes imaginar con la vena hinchada), la tía loca, la madre inteligente y un buen puñado de personajes secundarios que amenizarán en todo momento la lectura.
¿Divertida? Yo diría más bien disparatada. No prometo a nadie carcajadas porque ya se sabe que esto en los libros es complicado pero por mi parte puedo decir que me lo he pasado como una enana, me he reído más de una vez y se me han acabado las páginas en un suspiro.
A la memoria de los amables verdugos que,
a lo largo de la historia, supieron mantener
siempre firme el pulso y templado el acero.
Era un trabajo horrendo, pero alguien
tenía que hacerlo.





Si vas a pasar la tarde bajo la sombrilla, no olvides parar antes en la biblioteca y llevarte este libro, porque Helene Hanff te hará reír con una historia tan verídica como su propia vida.
Sin conocer ni obra ni autor, me encontré con este libro por casualidad en el kiosko de un centro comercial. Me llamó la atención su preciosa portada y esa sinopsis que prometía una aventura de piratas. Lo que finalmente encontré es un libro que, sin alejarse de la promesa de batallas en alta mar, nos cuenta la que fue la vida de Mary Read con un cuidado meticuloso en los detalles históricos.
A pesar de lo que su título nos pueda aparentar, este no es un libro DaVinci más, ni el argumento que se nos cuenta es del todo veraz. Se dice que 
Si Jane Austen hubiera escrito hoy sobre la sociedad de su época sin duda hubiera tenido un gran parecido a la obra de 


















