
La prosa de Zafón siempre ha sido algo que me embriaga. El fluir de sus frases cuando lees es como dejar que un Werther se te deshaga en la boca dulcemente. La historia puede estar mejor o peor escrita pero su dominio de las palabras y como deja que se deslizan es algo que envidio y por lo que, a pesar de que no me gustó El Juego del Ángel, le sigo leyendo.
Las Luces de Septiembre es un libro no muy extenso pero con una historia completa de principio a fin. En él vemos claramente el punto de inflexión en la evolución de Zafón como escritor, todos los elementos con los que le gusta jugar; la niebla, las máscaras y sombras, su toque de romanticismo, todo ello justo en el punto que desembocará en Marina y La Sombra del Viento. Como el propio autor comenta,



















