Morirse no estaba en los planes de Lucy pero hacerlo en unos baños públicos para hombres en Londres, definitivamente no estaba en su agenda. Mientras su asesino sigue libre, Lucy pasa las horas muerta (nunca mejor dicho xD) entre retretes con mal olor y hombres que hacen pis encima de sus zapatos. Por suerte, las cosas pueden llegar a cambiar el día que Jeremy entra en el baño y, ¡oh! ¡Puede verla!
Confieso que me he reído con más de una de las ocurrencias de Lucy. La chica, aunque sea la perpetua adolescente que solo piensa en ropa y cotilleos, tiene una lengua afilada y sobretodo exagerada. Ella y su buen amigo Jeremy son unos personajes ocurrentes que simpatizan rápidamente con el lector y dejan un poco en la sombra al resto del reparto. Hep y Ryan son unos personajes muy poco trabajados que hubiera deseado que tuvieran más presencia aunque solo sean fantasmas.
La historia de Mi Chica Fantasma me ha recordado de algún modo a Ghostgirl (valga la redundancia), no porque cuenten exactamente lo mismo sino por ese tipo de narración ligera y desenfadada que te lleva por las páginas a gran velocidad. En lo que ambas también coinciden es en el trasfondo de humor negro que a medida que avanza la historia se convierte en drama. No hay que olvidar que Lucy ha muerto a manos de un desaprensivo así que no te sorprendas si el final te acaba encogiendo un poco el corazón.
Solo me queda recomendaros su lectura si buscáis un libro ligero, entretenido y sin pretensiones.





Nº páginas: 222 – Precio: 14,90€
Editorial: Maeva Young – ISBN: 9788415120339
Edad Recomendada: De 12 a 16 años





Ser capaz de predecir la muerte con unos minutos de antelación y no poder hacer nada debe ser unos dones más terroríficos que hay. Kaylee está convencida de que eso es precisamente lo que le pasa y no que haya perdido su cordura. No necesita una camisa de fuerza sino que alguien la sostenga durante el horroroso instante en que ve a una persona cubierta de sombras y su garganta desea estallar en gritos. Su nombre es Nash y sus brazos los únicos en los que Kaylee encuentra refugio.
Aden lleva desde los 3 años de casa de recogida a centros de psiquiatría pasando por más de un manicomio. En su cabeza tiene a cuatro almas atrapadas con las que habla solo y que le aportan habilidades que ningún otro chico tiene. Además de conflictivo y esquizofrénico, según los médicos (y motivo por el que está en el Rancho M. y D.), Aden es capaz de despertar a los muertos, viajar en el tiempo, predecir la muerte y poseer otros cuerpos. Nada que no le de diariamente un dolor de cabeza ni le meta más de una vez en peleas con zombies. Por eso, cuando conoce a Mary Ann y de pronto sus habilidades se van por un agujero oscuro para darle la paz que tanto desea, buscará todos los medios posibles para estar cerca de ella aunque no es la chica con la que había soñado que se besaría.
Probablemente a estas alturas no os contaré nada nuevo de Almas Gemelas; una trilogía que, felicidades por mi parte, Planeta decidió compilar en un solo libro. El argumento tampoco tiene grandes secretos cuando la película ya ha pasado por todos los cines: una chica, normal, un chico, paranormal, y un amor imposible. Cuando tienes un esquema tan básico y tan manido, lo mejor que la autora puede hacer es aportar algo más, un final que te sorprenda o unos personajes chispeantes. Sin embargo, Elizabeth Chandler escribió sobre Ivy y Tristan allá por los 90 cuando el mundo no se había cansado de las protagonistas con un cero en personalidad, los chicos preocupados hasta la insensatez y los malos que se huelen a kilómetros de distancia. Almas Gemelas es, para mí, sin lugar a dudas uno de esos libros más.
Vuelve una de las protagonistas más divertidas de los últimos tiempos con toda la chispa de su Condena y toda la mordacidad que requiere un Desafío. Sophie, Jenna y Archer no han perdido ni un ápice de su personalidad pero en este libro parece que por fin conoceremos mucho más del silencioso Cal y, que queréis que os diga, me ha conquistado.
Grace Divine, cuyo nombre me encanta, es la hija del pastor de la iglesia local. Tanto ella como sus hermanos deben dar ejemplo al resto de jóvenes de la comunidad. Su familia es un ejemplo a seguir y no debe haber nada “raro” en sus vidas que pueda causar un escándalo. Aunque Grace es más buena que el pan, no deja de ser una lata intentar simular que todo va perfecto y va a ser aún más complicado cuando Daniel aparece en sus vidas.