Un día Adam, un profesor árabe exiliado en París, recibe una llamada de su país natal. Mourad, un amigo de su juventud, se muere y quiere verlo antes de exhalar su último aliento. Pero este regreso precipitado no será un simple viaje para Adam. Tras años fuera, el encuentro con amigos de la infancia, paisajes y rincones de antaño provocará en él al mismo tiempo, un reencuentro consigo mismo y con sensaciones que creía olvidadas.
Un hermosa historia. Creo que puedo decir esto cada vez que leo algo escrito por un autor de oriente medio. Quizás por su educación o por lo vivido por la mayoría de ellos en su juventud, esta gente es capaz de transmitir sensaciones con una pasmosa simpleza. Con el Dr. Maalouf, premio Principe de Asturias de las letras en 2010 entre otras lindezas, no iba a ser menos. El libro carga a sus espaldas con muchos momentos, tan reales y vívidos que es imposible pensar que no son en gran mayoría autobiográficos. El hecho de volver a tus raíces, que creías olvidadas y descubrir, como si un niño se tratase, que siempre habían estado ahí agazapadas, se cuenta con una realidad tan evidente que asusta.
También el libro es una disección a pequeña escala de un país cualquiera de oriente medio. Cada uno de los amigos con los que Adam habla en el libro representan un estereotipo de las diferentes formas de pensar en las sociedades de algunos de estos países. Cada uno con su propia verdad, sus motivos y sus decisiones pero muy pocos capaces de entender que no existe una verdad única sobre las demás. Es una novela que quizás, si un país como Líbano pudiera escribir para expresar su propia historia, tomaría como el camino a seguir.
Un gran libro. Simple de leer, pero no simple de interpretar. No hay metáforas rebuscadas, solo la verdad. A veces con eso es suficiente.





Nº páginas: 524 – Precio: 22,00€
Editorial: Alianza – ISBN: 9788420608891
Edad Recomendada: A partir de 18 años










Chap no es nadie. Nunca ha tenido más familia que su abuelo. No tiene pasado y tampoco futuro pero la desaparición de Cassiel Roadnight se puede convertir de pronto en su carnet de identidad para una vida mejor. Lo que Chap no sabe es que todas las familias guardan secretos y ser otra persona puede ser más complicado de lo que pensaba.
Tras el suicidio de su mejor amigo, Charlie se siente solo y diferente. No es que importe demasiado, hasta que conoce a Sam y Patrick. Con ellos las puertas de la adolescencia se abren ante sus ojos y empieza a ser consciente de lo que le rodea y de los cambios que él mismo está sintiendo. Las drogas, el sexo, la homosexualidad, la música del momento, las reivindicaciones de los 90… Charlie está en esa edad en que vamos perdiendo esa inocencia de lo que pasa en el mundo y nos lo mostrará a través de sus peculiares ojos.