Desde que abrimos las páginas de este cortísimo libro sabemos que no habrá final feliz. Aki ha fallecido y Sakutaro sumido en la mayor de las tristezas nos contará la historia y las circunstancias que lo llevaron a conocerla y a portar ahora sus cenizas.
No termino de tener demasiada suerte con los autores japoneses, primero con Murakami y ahora con Katayama, me quedo en un sí pero no. Algunos pueden pensar que tal vez el hecho de ser un drama hace que no me satisfaga, sin embargo creo que más bien es esa forma distante de contar las cosas que no me termina de tocar el corazón. Aki y Sakurato se aman más allá de todas las cosas, más allá de la muerte como suele decirse, pero se aman de un modo muy japonés. ¿A qué me refiero? Principalmente creo que a esta gente le falta sangre y pasión en las venas, unas décimas de calor y menos filosofía de los sentimientos.
Mirara lo que mirase, yo veía un desierto. Montañas y prados de exuberante vegetación, mares resplandecientes o calles transitadas por la multitud. Yo no necesitaba ir a visitarlo. Con la muerte de Aki, el mundo entero se había convertido en un desierto. Ella había huido al punto más recóndito del fin del mundo. Y las huellas de mis pies, que corrían en pos de ella, habían sido barridas por el viento y la arena.
El texto es precioso, de eso no me cabe duda y la historia también. En general es muy fluida, escrita de manera sencilla aunque con una delicada prosa, esa en la que se mide cada palabra y en la que muchas frases se dejan a la interpretación del lector. La lectura es ágil y la curiosidad por saber qué ha pasado con Aki nos mantendrá pegados a las páginas. Pero como ya he dicho aunque me arrancó unas cuantas lagrimillas, en general, me dejó más indiferente de lo que esperaba.
En cuanto a los personajes, llegamos a conocer muy bien a Sakurato pues está contado desde su punto de vista pero eché en falta saber más de Aki, de su personalidad y las cosas que le gustan pero sobretodo de lo que siente. También tendremos un surtido de personajes secundarios muy difuminados y poco visibles que no terminan de aportar nada a la historia.
En resumen: un libro que está bien pero quizás demasiado sobrevalorado para mi gusto.





El duque de Holbrook se prepara para la llegada de cuatro niñas a su gran casa vacía. Las pobres huérfanas bajo su custodia van a ser recibidas con todos los caprichos que Su Señoría les pueda dar; cuatro camitas, cuatro caballitos de juguetes, cuatro niñeras y cuatro muñecas. Todo se multiplica por cuatro para que las pequeñas no se peleen y pasen la pérdida de sus padres de la manera menos traumática posible. Pero la sorpresa del duque será mayúscula cuando a la puerta de su casa no se presenten precisamente
Desde Londres con Amor es una novela que aunque me llamó la atención desde el instante en que la vi, tomé entre mis manos con la cautela de quien se deja llevar por un impulso incontrolado y se puede dar de narices. El resultado es que me ha gustado mucho y como amateur del género la he disfrutado.
A menudo recibo críticas de aquellos cuya opinión respecto de un libro es contraria a la mía. Curiosamente éstas se vuelven aún más feroces cuando la obra en cuestión la he valorado positivamente e incito a su compra. Como se nota cuando duele el bolsillo, eeehh. ¿Y a cuento de qué viene esto ahora? Posiblemente
¿No les ha pasado que el primer amigo del grupo en casarse será el que no crea en ello?
La historia comienza con cuatro niñas a las que les encanta jugar a “el día de la boda“. El jardín de los Brown suele ser el lugar de recreo y los invitados al evento lo conforman las mascotas a las que también visten de gala para la ocasión. Sin duda es un juego que marcará sus vidas porque al girar la página y varios años más tarde, estas buenas amigas son socias de Votos, una empresa encargada en la organización de bodas. La protagonista de esta primera entrega será Mac quien a pesar de dedicarse a los reportajes fotográficos de bodas no cree en absoluto en el matrimonio debido a sus circunstancias familiares.
Tercera antología “…en el Infierno” con una notable mejoría respecto a sus predecesoras. En mi opinión, lo que marca la diferencia en este libro no son únicamente los relatos de los autores sino la temática más flexible. Mientras en los anteriores estaban limitados por “vacaciones” o “bailes de fin de curso”, en este caso los autores han tenido una mayor libertad de movimiento pues el “amor” se puede desarrollar en cualquier ámbito.










