No me considero saturada de vampiros ni mucho menos. Soy de las que cuando me gusta un género me obligo a dosificarlo para evitar la indigestión. A estas alturas con todo lo que ha salido en el mercado a raíz del no-debe-ser-nombrado podría haber muerto de sobredosis de azúcar y sangre. Sin embargo, heme aquí con una crítica más de un libro juvenil cuyos protagonistas son vampiros y cuyo tema principal es el romance.
La historia parte con la habitual estudiante de instituto empollona con una mejor amiga y muchos abusones a su alrededor. Es el modelo de personaje perfecto para sentirse identificada si no fuera porque en ocasiones su actitud es algo cansina. Como viene siendo habitual, aparecerá en escena el chico malo y misterioso que en este caso será un vampiro inadaptado a la vida “actual” que se supone comprometido desde hace años con nuestra joven protagonista. Sería un personaje perfecto, no por lo guapo o educado, sino por cómo se va a tener que desenvolver en esa moderna y desconocida vida americana. Sin embargo, lo único llamativo y diferente de la historia se queda en una mera anécdota y lo que debería dar pie a una interesante dosis de humor se queda en un triste “vamos a comprar unos vaqueros“.
Quitando la ausencia de humor donde uno espera risas, el argumento en si me parece cogido con pinzas. Le falta un fondo de armario importante y la historia no roza la incongruencia de milagro. Es tan floja y mediocre que no aporta nada memorable al género. El ahora te quiero, ahora no te quiero es taaaan superficial que no hay quien entienda a la protagonista y del final ni hablemos, quitando que se alarga demasiado, ¿alguien me puede explicar cómo llega a esa decisión?
Debo añadir que no sé si por una pobre traducción o por un estilo pobre de la autora, la narración a veces se me hacía incomprensible y me quedé en más de un párrafo con la ceja arqueada en una mueca que, dicho sea de paso, se me da muy bien xD. Si a esto añado las erratas, cosa que nunca hago (ni siquiera hoy), tenemos 17,90 euros que agradezco enormemente a Plexi haberme ahorrado. Le pongo nota porque, al menos, se ha dejado leer y no es pesado.





Hace un mes, pocos o ninguno sabía quién era Bree Tanner y sin embargo hoy parece que sobra contar nada sobre esta neófita. De ella se ha dicho que es diferente, oscura, activa, menos torpe e igualmente enamoradiza. A sus 15 años congelados para la eternidad está dispuesta a subsistir como sea y eso nos dará una historia opuesta a la Saga Crepúsculo.
Ahogada en su día por la ola vampírica que inundó las librerías, nuestra querida Rose ha regresado para tirar de un carro que merece un lugar más aventajado, y aunque en esta segunda entrega quizás peque de protagonismo, es a fin de cuentas esta chica loca, malhablada y temperamental la que nos ha hecho adictos a la saga Vampire Academy. Pocas veces en una serie alcanzamos a ver en qué medida evoluciona un personaje pero
No sé si es algo común a todos los mortales pero siempre temo cuál será la víctima después de haber leído un libro que me ha gustado de sobremanera. Cualquier cosa que escoja luego sé que no me va a parecer a la altura, así que tras finalizar con mis Cazadores opté por un libro del que ya sabía qué esperar.
Cassie se crió entre los mafiosos de Tony pero eso se acabó el día que descubrió quién mató a sus padres. Después de destaparlo ante el FBI y escapar, Cassie ha cambiado de residencia más veces de las que recuerda. Lleva algún tiempo viviendo en Atlanta y trabajando en un club nocturno donde echa las cartas, pero pronto esta tranquilidad se verá revuelta cuando recibe una amenaza de muerte en forma de obituario. Todo sería de lo más normal (o no) si no fuera porque Cassandra es realmente una clarividente y Tony y su corte son vampiros al estilo Al Capone.
Sin duda esta ha sido una perfecta elección para Semana Santa, un libro ligero, entretenido y que bien podría recordarnos a alguna serie de televisión, sin un argumento complicado y con unos personajes perfectamente definidos.










