Carlos Ruíz Zafón
Las Luces de Septiembre

La prosa de Zafón siempre ha sido algo que me embriaga. El fluir de sus frases cuando lees es como dejar que un Werther se te deshaga en la boca dulcemente. La historia puede estar mejor o peor escrita pero su dominio de las palabras y como deja que se deslizan es algo que envidio y por lo que, a pesar de que no me gustó El Juego del Ángel, le sigo leyendo.
Las Luces de Septiembre es un libro no muy extenso pero con una historia completa de principio a fin. En él vemos claramente el punto de inflexión en la evolución de Zafón como escritor, todos los elementos con los que le gusta jugar; la niebla, las máscaras y sombras, su toque de romanticismo, todo ello justo en el punto que desembocará en Marina y La Sombra del Viento. Como el propio autor comenta,
Después de siete años de espera, por fin Zafón publicó la segunda obra de la tetralogía El Cementerio de los Libros Olvidados. Los capítulos iniciales del Juego del Ángel prometen. Prometen volver a una antigua Barcelona sumida en una niebla misteriosa y gótica, capaz de poner los pelos de la nuca de punta cuando lees en el silencio de la noche. Ese pequeño escalofrío que sin llegar a ser miedo notas en los detalles que ilustran la obra; un portafotos vacío, una melodía lejana, una puerta entreabierta o una niebla matutina.





