Anastasia nunca se ha sentido especialmente tentada por meter a un hombre en su cama hasta que conoce a Christian Grey. Tal vez sea porque las novelas románticas han llenado su cabeza de hombres ideales que no existen o tal vez porque ha estado demasiado centrada en la universidad, el caso es que cuando decide sustituir a su compañera de piso para entrevistar a una de las mayores fortunas de Estados Unidos, no espera encontrar a un joven y atractivo empresario que cocerá a fuego lento cada uno de sus nervios.
He tenido el gusto de leer el primer libro de la trilogía Cincuenta Sombras antes de que se volviera objeto de las críticas más sanguinarias y los adjetivos más polémicos. ¡Gracias a dios! Poco a poco, y sin ideas preconcebidas, me fui adentrando en la complicada historia de Ana y Christian (para ti, Sr. Grey). Una historia que juega en un peligroso hilo entre lo romántico, lo erótico y lo inaceptable. Tal vez mi inexperiencia lectora en este género me haya llevado a sobrevalorarlo más de lo que merece. Sin embargo, sé lo que me gusta y lo que no, lo que despierta mis sentidos y lo que me enfurece, lo que es de buen gusto y lo que roza la ordinariez. La obra de E. L. James habla del bondage y la sumisión sin perder la sensualidad, el erotismo y el calor en ninguna de sus páginas. No dudo que habrá mujeres (u hombres) que se sentirán indignadas por las reglas que Grey pone a Anastasia; de cómo vestir, cómo dirigirse a él, cómo obedecer cada una de sus peticiones… Pero creo
importante recordar que son normas que los dos aceptan y que a fin de cuentas es un juego de roles. Christian rara vez se excede y las ocasiones en que ocurre, la autora marca un punto de inflexión en la historia en el que Anastasia se ve forzada a tomar una decisión; ¿hasta dónde está dispuesta a llegar por Grey?
Tal vez este sea uno de esos libros destinados a levantar ampollas. No tanto por su contenido sino porque cuando algo gusta a muchos siempre habrán manos alzadas dispuestas a sacar lo peor de una novela. Probablemente E. L. James no sea la mejor escritora de todos los tiempos, quizás su trilogía se convierta en una moda pasajera, pero pocos son los libros que estoy dispuesta a releer nada más finalizar la última página, y Cincuenta Sombras de Grey me pide a gritos que entre de nuevo en la habitación roja del dolor. Tal vez se deba le he tomado cariño a esos protagonistas elaborados y complejos. Sí, yo tampoco me creo que Ana rebase los veinte siendo virgen pero me gusta su personalidad gris. Ella es sumisa pero tampoco deja que hagan de su vida un florero. Jugará y se reirá de las absurdas normas de Grey en los espacios en blanco. Christian, por otro lado, es enigmático y atrayente. Encierra más de lo que a simple vista vemos y Ana es la clave para descubrir qué pasó en su vida para acabar en el rol de dominante con el que mantiene a distancia a la gente.
–Quiero que, para empezar, conozcas bien la parte más valiosa de mi cuerpo, mi favorita. Le tengo mucho cariño.
A estas alturas, y con una de las reseñas más largas que he escrito en mucho tiempo, dudo que a nadie se le escape la puntuación que voy a darle al libro. Es un riesgo que estoy dispuesta a correr y que espero que sea respetado. Si te animas con una novela erótica, con un alto contenido sexual, algunas dosis de humor, un buen pellizco de intriga y mucha, muchísima sensualidad, espero que la disfrutes tanto como yo.





Trilogía: Cincuenta Sombras #1
Editorial: Grijalbo – Nº Páginas: 541
ISBN: 9788425348839 – Precio: 17,90€
Edad Recomendada: A partir de 18 años










A veces te preguntas por qué no has leído ese libro antes. O si lo hubieras leído antes acaso no te gustara. Por suerte, porque solo se puede llamar suerte, lo he leído “ahora” y no cuando tenía que leerlo, “entonces”. Porque sé que no me hubiera gustado y ahora, aunque se empeñen en decir que la novela juvenil no es para adultos, es cuando más la he disfrutado. Cuando he encontrado el tiempo y la madurez para saborear cada palabra. Pero me estoy adelantando…
Cuesta encontrar las palabras para despedirse de unos libros que te han aportado tanto. Añoras a sus personajes y te encuentras más de una vez siéndole infiel a otro recordando aquellos pasajes favoritos; el que te emocionó, el que te hizo llorar y reír y desesperarte y pasar calor y suspirar… Leía el otro día en la solapa de un libro (maravillosa la frase) a un crítico decir que juzgaba un libro en base a si le apetecía pasar un rato almorzando con sus personajes, a mí no me importaría rondar la vida de Karel, Noel, Kato y Morgan durante mucho tiempo para almorzar, cenar, compartir navidades, cumpleaños y todas las celebraciones que inventemos y a las que mi querido Karel siempre es tan ajeno. Sencillamente no quiero despedirme de ellos.
Siempre he sido una romántica declarada, aunque quienes me conocen parecen sorprenderse constantemente, y ese lado suspirador de mi alma se niega a calificar este libro de homoerótica cuando lo que encierran sus palabras es una historia preciosa. Karel y Noel son una pareja tan tierna que es imposible no quererlos como lo hacen sus mejores amigos Kato y Morgan. Sus tira y afloja, a veces de folletín como ellos mismos lo califican, son una montaña rusa de emociones que te llevan de la lágrima a la respiración entrecortada en pocas páginas. Nut es toda una artífice de los sentimientos, las descripciones, las situaciones complicadas y las reconciliaciones más elaboradas. Nadie diría que estas son sus primeras páginas, más de 800 en total, que se leen sin descanso, sin tregua para el sueño y olvidando más de una vez el almuerzo.
‘Pecado’ es la palabra perfecta para definir estos libros, y la promesa de tortura de Rafael lo único que justifica que volvamos a arriesgarnos al infierno.
En japonés, la letra Q y el número 9 son homófonos. Se pronuncian igual. En torno a esta idea gira la nueva novela de Murakami. En un año alternativo a 1984 se desarrolla la historia de los protagonistas, Aomame y Tengo, dos jóvenes en la treintena cuyas vidas se separaron a los diez años y que han seguido caminos paralelos. Los dos son personas solitarias con vidas secretas. Tengo es profesor de matemáticas y escritor en la sombra. Aomame es monitora de gimnasio y asesina.
Ángeles. ¿Cuántas veces escucharía esa palabra a lo largo del 2010 sin éxito? Se vaticinó que doblegarían a los vampiros y sin embargo ha tenido que llegar Nalini Singh para ponerlo por escrito. Sus ángeles y vampiros son… no crueles, despiadados o malos sino indiferentes ante los humanos. Lo que sea de sus maleables vidas se las trae sin cuidado y ostentar tanto poder no mejora su carácter.
La primera palabra que me viene a la mente cada vez que pienso en este libro es…