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Daniel Glattauer

Reseña: Terapia amorosa – Daniel Glattauer

Joana y Valentin están en plena crisis matrimonial y no hay nada más práctico para estos casos que acudir a terapia de pareja. Desde luego, es más fácil discutir ante un desconocido que sentarse en el salón de casa y ver el caos en el que se ha convertido tu relación (nótese la ironía). Sus riñas, protestas y la habilidad verbal para insultarse pondrán al límite la paciencia de su terapeuta. ¿Conseguirán arreglar su matrimonio? ¿Los mandará su terapeuta a la mierda?

Tenía muchísimas ganas de reconciliarme con el Daniel Glattauer, quien conquistó mi corazón lector allá por 2010 a base de emails llenos de ironía, sarcasmo, humor y amor. Sin embargo, este libro ha sido a veces como las riñas entre Joana y Valentin; un te quiero pero ya no es lo mismo. Después de lo que nos ocurrió en Siempre tuyo, me daba miedo a tentar mi suerte con una nueva cita. Estaba claro que necesitábamos terapia de pareja. Sorprendentemente, la noche no fue mal y ha sido incluso una sorpresa. Para empezar estamos ante una obra de teatro. Hacía años que no leía este género y siempre lo recuerdo con ritmo y mucho humor. No es el caso de Terapia amorosa. Glattauer incluye el humor de manera tan sutil que para mí se ha quedado flojo. Joana, Valentin y su terapeuta podrían haber dado tanto de si… pero no estaba el horno para bollos. Estamos ante una crisis de pareja seria. Hay tantos reproches que es imposible mediar entre ellos y aquí es donde entra en juego nuestro terapeuta, un personaje que he imaginado durante la primera mitad siempre de espaldas al público. Paciente y optimista hasta que ya no puede más. ¿Realmente algo de esto tiene remedio? O quizás lo que deberíamos preguntarnos es, ¿es necesario arreglarlo?

Después del “descanso” nos encontramos con una segunda mitad diferente. El terapeuta nos muestra otro lado, el suyo propio, para encaminarnos hacia un final que lamento decir es demasiado previsible. Las cosas como son, Glattauer, has jugado las cartas típicas y te ha salido una cita típica. Unos personajes que poco tienen que contar y un giro argumental que no engaña. Tal vez miro mucho hacia el pasado, como Joana y Valentin. Tal vez debería hacerme a la idea de que las cosas ya no van a ser igual. De todos modos, no ha estado mal. Ha sido una velada rápida, entretenida, no especialmente apasionada pero con buena conversación. Quizás… deberíamos dejarlo en amigos.

Siempre Tuyo ~ Daniel Glattauer

Como en una de esas preciosas historias de casualidades y amor, un tropiezo en el supermercado hará que Judith y Hannes se …

Citas a Medianoche #31

Treina minutos después
Fw:
Pienso en aquella Emmi que, con unas yemas tan delicadas que parece que fueran a escurrírsele de los dedos, cada medio minuto se aparta mechones imaginarios de los ojos y se los pasa detrás de la oreja, como se de esa manera quisiera quitarle el velo a su mirada, para ver por fin las cosas con la misma nitidez y claridad con que es capaz de describirlas desde hace tiempo. Y me pregunto una y mil veces si esa mujer será feliz en su vida.

Daniel Glattauer (Cada Siete Olas)

Citas a Medianoche #22

Fw:
Querida Emmi Rothner:
Aunque casi no nos conozcamos de nada, le agradezco su cordial y sumamente original correo colectivo. Sepa que adoro los correos colectivos dirigidos a una masa de la que no formo parte.
Atte., Leo Leike

Re:
Perdone que le moleste por escrito, señor Atte. Leike. Se me deslizó usted por error en mi cartera de clientes, cuando hace unos meses quería anular mi suscripción y por descuido escribí a su dirección de correo electrónico. La borraré ahora mismo.
P.D.: Si se le ocurre una expresión más original que «feliz Navidad y un próspero año nuevo» para desearle a alguien «feliz Navidad y un próspero año nuevo», le ruego me la comunique.
Hasta entonces: ¡feliz Navidad y un próspero año nuevo!
E. Rothner

Fw:
Le deseo unas felices fiestas y me alegro por usted, pues tiene por delante uno de los ochenta mejores años de su vida. Si llega a abonarse a los días malos, no dude en escribirme – por error – para que la dé de baja.
Leo Leike.

Daniel Glattauer (Contra el Viento del Norte)