No sé que pensar. ¿El libro es malo? No, no es eso. Esta tercera parte, sin ser excepcional, es pasable. Pero lo cierto es que decepciona. Quizás incluida en una publicación conjunta hubiera pasado desapercibida, pero publicada meses después, un servidor esperaba que la novela fuera un cierre redondo a la excelente historia que suponían los dos primeros tomos. Pero ni parece un cierre, ni es redondo, ni es nada de nada.
La historia continúa capítulo a capítulo donde se quedó el anterior ejemplar. Se sigue narrando, con alternancia, las vidas de los dos protagonistas, Tengo y Aomame, en ese extraño mundo de dos lunas que es 1Q84. Aparece un tercer sujeto que modifica este extraño juego a dos que nos propone Murakami. Un tercer e inusual personaje que ya conocíamos del anterior libro y que nos invita a colarnos con un tercer y particular prisma en la historia. El detective Ushikawa, contratado por Vanguardia. Un tipo feo, ni bueno ni malo, diligente en su trabajo y solitario, como no podía ser de otra forma siendo un sujeto concebido por Murakami.
Desaparecen las referencias a Chejov. Aparecen algunas a Carl Gustav Jung. Cambian las canciones. Desparecen personajes. Se mueve el libro en un terreno pantanoso y lo más destacable es que Haruki, en una demostración más de intelecto y capacidad narrativa, escapa con éxito y lucidez. La historia se enrarece con el paso de las páginas y termina con un final inacabado al más puro estilo del autor.
¿Habrá un cuarto libro? Si fuera cualquier otro el apellido diría que sí, pero siendo Murakami, lo dudo. Imprescindibles los dos primeros, lee este solo si eres devoto del narrador japonés. En otro caso, hay mejores obras del novelista esperando.
Nº páginas: 416 – Precio: 22,00€
Editorial: Tusquets – ISBN: 9788483833551
Edad Recomendada: A partir de 18 años





En japonés, la letra Q y el número 9 son homófonos. Se pronuncian igual. En torno a esta idea gira la nueva novela de Murakami. En un año alternativo a 1984 se desarrolla la historia de los protagonistas, Aomame y Tengo, dos jóvenes en la treintena cuyas vidas se separaron a los diez años y que han seguido caminos paralelos. Los dos son personas solitarias con vidas secretas. Tengo es profesor de matemáticas y escritor en la sombra. Aomame es monitora de gimnasio y asesina.
Creo que después de haberme leído cinco libros de Murakami, por fin, empiezo a entender sus obras. Esto dicho así, puede sonar un poco duro, claro, pero todo tiene su explicación. No son sus títulos, obras al estilo tradicional. Tampoco les hace falta. Incluso hasta las más “normales” (si es que podemos usar este término en un mundo tan variopinto como el literario) están cargadas de simbolismos, hilos argumentales inconclusos y personajes jugando a la cuerda floja entre lo fantástico y lo absurdo. Y es que lo importante en un libro de Haruki, no es la historia, si no lo que dice usando el argumento como vehículo transmisor de sus ideas.
