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José Saramago

De visita a la Casa y Biblioteca de Saramago en Lanzarote

Abierta al público exactamente a los nueve meses de su fallecimiento como un guiño de Pilar del Río a su esposo, la casa y biblioteca de José Saramago es una de esas visitas discretas y enriquecedoras dentro las muchas atracciones de la isla de Lanzarote.

La visita guiada comienza en el hall de entrada donde nos recibe una alfombra de piedra volcánica que el autor quiso incorporar como una de las muchas muestras de su cariño hacia la isla que durante años fue su residencia. Desde allí ya apreciaremos que esta no es una vivienda de lujo sino un pequeño hogar lleno de recuerdos hacia sus obras, sus viajes y la constante presencia de su amada Portugal.

Para aquellos que se animen a hacer la visita, se encontrarán con unas guías amenas que nos contarán numerosas curiosidades y anécdotas sobre los objetos, cuadros y fotografías que adornan las paredes. No importa si has leído o no la obra de Saramago que seguramente encontraréis fascinantes muchos de los acontecimientos que marcaron su vida.

Probablemente uno de los lugares más atractivos para los bibliófilos, aparte de la biblioteca, sea el despacho en el que escribió los Cuadernos de Lanzarote, el Cuento de la isla desconocida y su único relato infantil, La flor más grande del mundo, entre otros. Si no me equivoco, los niños que visitan la casa tienen la oportunidad de ver una proyección de la película de animación. (No fue mi caso así que no puedo confirmarlo :P)

El tour finaliza con una taza de café portugués en la cocina, tal y como el autor ofreció siempre a quienes quisieran visitarle, acompañados sus perros y las vistas al mar.

De la cocina, saliendo por la terraza y atravesando los jardines donde el autor plantó dos olivos y otros árboles simbólicos en su vida, pasamos al edificio anexo en el que Saramago instaló su biblioteca y donde en un principio estaría la sede de la Fundación Saramago.

La colección no solo reúne todas las ediciones en todos los idiomas de las obras del autor, sino también un amplio catálogo de títulos de ensayo, poesía, obras italianas, portuguesas, francesas, canarias… No olvidemos que Saramago aprendió con fluidez varios idiomas de manera autodidacta. También hay una parte dedicada a las mujeres escritoras a petición de su esposa cuando diseñaron la biblioteca.

«Una casa hecha de libros», como diría el propio autor, y una visita agradable, carismática y acompañada de un buen café que merece la pena a cambio de 2€ y un ratito de tu tiempo.

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