A veces lo que uno espera del primer capítulo de un libro se convierte en agua de borrajas en el segundo. El libro comienza espectacularmente con Elena poniéndose de manera insólita del lado de Damon pero la Furia se le acaba rápido a partir del cuarto capítulo cuando la historia pincha totalmente. Al final con lo que te quedas es con que la autora podría haber ahorrado papel y condensar los tres libros en uno, reservándonos el tedio de algunos capítulos sin excesiva importancia.











Que los vampiros están de moda no es ningún secreto, tras el éxito de la saga Crepúsculo las editoriales se han lanzado a la caza del joven lector que va en busca de más. Títulos publicados fuera de nuestro país hace ya algunos años llegan ahora como novedad plagando las estanterías de las librerías. Si aún no los has visto son fáciles de distinguir todos llevan portada negra y letras rojas acompañado de alguna imagen poco clara; la saga Crepúsculo, Medianoche, Marcada, Crónicas Vampíricas y un largo etcétera dirigido al público juvenil mayoritariamente femenino. Personalmente no me quejo ya era hora de que las editoriales se dieran cuenta del filón que supone escribir libros para jovencitas (y no tan jovencitas como yo), reconozco que me he visto envuelta en esta oleada de consumo de sangre y romance de la que de momento no tengo intención de escapar.