Currently browsing tag

Michele Jaffe

Reseña: Noches de baile en el infierno ~ VVAA

Noches de Baile en el Infierno (Foto: Elwen)En los tiempos que corren es importante saber separar el grano de la paja. Las editoriales se han lanzado a la carrera de publicar títulos de un género antes parece ser que desconocido y que Meyer a revolucionado. La literatura juvenil-romántica-fantástica está de moda pero, si bien poner el nombre de Stephenie Meyer es sinónimo ventas y sobreproducción de un género, no siempre es sinónimo de calidad. Este es por desgracia el caso de Noches de baile en el infierno. Se trata de cinco relatos cortos sobrenaturales cuyas historias giran en torno al baile de fin de curso. Están escritos por cinco autoras de best-sellers; Kim Harrison (Bruja mala nunca muere), Michele Jaffe (Pasión en Venecia), Lauren Myracle, Meg Cabot (El diario de una princesa/Princesa por sorpresa) y por supuesto Stephenie Meyer (Crepúsculo). He aquí mi modesta crítica de cada relato;

  • La Hija de la Exterminadora (Meg Cabot): En tan solo 45 páginas Meg Cabot nos da un esbozo de lo que podría haber sido y no es. Una historia original de una joven Mary que busca venganza en contra de un vampiro evidentemente sexy y a la que se suma Adam, el chico popular del instituto. Resulta original que en cada mini-capítulo se alterne entre el punto de vista de Mary y Adam, pero la historia, aunque completa, se queda en un bosquejo de algo que podría haber crecido más a lo grueso y a los profundo.
  • El ramillete (Lauren Myracle): No conozco nada de la obra de esta autora y por más que busco parece una completa desconocida, y con motivos. Este relato es para arrancarlo y quemarlo en la hoguera de lo malo que es. Aunque el final sorprende, y entiéndase por final a los dos últimos párrafos, el resto es la típica historia trillada de los tres deseos malditos. Maldito al que se le ocurrió incluir esta historia, lo digo en serio.
  • Madison Avery y los Carontes (Kim Harrison): Me gustan las historias en las que de algún modo se ironiza con la muerte, le da ese toque de humor negro que le quita hierro a la cuestión. El relato de Harrison aporta una nueva versión del proceso de la muerte, pero es una lástima que haya dejado tantos cabos absurdos sueltos. El final lo alarga para no darnos ningún resultado y, aunque suelo ser partidaria de los no-finales, éste resulta incoherente.
  • Verdades (Michelle Jaffe): Es el más largo de los cinco y el más aceptable. Cuenta la posiblemente una de tantas aventuras de Miranda, una chica que estudia en un internado, trabaja de chofer de limusinas y además posee habilidades especiales que le son desconocidas. No recuerda nada de su pasado, ni tiene familia alguna pero sabe que lo suyo no es algo normal y desconoce cómo funciona. Cuando actúa me recuerda un poco a Bourne, parece moverse por puro instinto y es incapaz de recordar de dónde le viene. Los diálogos están bastante bien y el carácter de Miranda es muy divertido. Es una pena que la historia sea tan breve y no sepamos más de ella. Lo único que me chocó de la historia fue un párrafo que para mi rompió los moldes de las películas de acción. Creo que ni Bond conseguiría tumbar a un tío con un azucarillo (me da la risa solo en releerlo).

Entonces, Miranda le disparó el trozo de azúcar que había constituido la nariz de George Washington sirviéndose del tirachinas que había construido con la pulsera de Sibby y un tenedor. El tiempo que había invertido en afinar la puntería había dado sus frutos, ya que el proyectil había alcanzado al guardia y lo había hecho echarse hacia delante. Cayó de bruces y se quedó desorientado y atontado, suficiente para que ella lo atase de pies y manos con las cintas de la columna.

  • El Infierno en la  Tierra (Stephenie Meyer): Si has llegado hasta este libro, con toda probabilidad sea por este relato en concreto, y no por lo que cuenta sino por quien lo cuenta. Stephenie Meyer tiene un don, posiblemente y como muchos “expertos” apuntan (subrayo las comillas), no es exactamente el de saber escribir pero en mi opinión sigue teniendo una habilidad especial y es la de saber contar historias de amor diferentes y originales. En este breve relato nos vuelve a sorprender con un amor imposible con personajes sobrenaturales habituales pero matizados por sí misma. Una historia que si bien no está del todo bien escrita, aporta una idea desde la que partir hacia algo más. Quiero destacar que no es un fragmento brillante, le falta mucho por pulir, peca de exceso en una parte de la trama y se precipita en el final donde sobran párrafos en el punto de vista de uno, para dejar sin líneas el punto de vista del otro. (Ya sé que soy ambigua en mis palabras, pero trato de no aportar datos que puedan estropear la historia a los que deseen leerla).

Conclusión; Creo que me compraré Bruja mala nunca muere, de Kim Harrison, cuando salga el próximo 17 de Abril (2009). A pesar de que su relato tiene muchas carencias no me ha disgustado la manera de escribir de esta autora.